Cada vez que empiezo un libro me encuentro con el mismo dilema: ¿leo la introducción antes o después? Jamás deben contemplar la opción de no leerla, es por eso que cuando compren un libro deben que tener varias cosas presentes pero la más importante es la siguiente:
Editorial:
Una buena introducción depende de una buena editorial y edición. En esto se comprende todo lo que tiene que ver con la traducción (si el original es en otro idioma que no sea el nuestro) y con la persona que se encarga de hacer un comentario al principio del libro sobre el mismo. Hay ediciones especiales, como una que estoy leyendo en estos momentos de Cien años de soledad en su edición conmemorativa de Alfaguara, que traen introducciones de más de 100 páginas de largo con la participación de varios escritores y críticos. Esta por lo menos tiene a personajes notables como Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa y Víctor García de la Concha. De la misma editorial podemos encontrar a Don Quijote de la Mancha con casi 300 páginas y otras tantas en una especie de epílogo. Claro que también depende de muchos otros factores pero son estos los que considero esenciales.
Entonces, una vez que tengamos estas cosas presentes, pasamos a preguntarnos, ¿leemos la introducción antes o después de haber leído el libro? No les daré una respuesta definitiva acá, simplemente mi opinión sobre el asunto.
Personalmente a veces encuentro un poco estresante leer una introducción antes del libro. Por la simple razón que me ''spoilea'' partes de la trama y no soporto saber algo que va a pasar antes de leerlo. Siento que le quita un poco la emoción al momento de querer que pasa con este personaje o con este otro. Sin embargo, siempre las leo. ¿Por qué? Bueno, una introducción, si es buena, es sumamente importante al entender ciertos aspectos del libro y para darle una lectura más profunda. No debemos simplemente, parafraseando a Carlos Fuentes, hacer una lectura impaciente y enfocarnos únicamente en la trama (en intro. Cien años de Soledad, 2008). Para estar dispuestos a leer una introducción tenemos que entender que un libro no es simplemente una historia que se desenvuelve. Hay razones y motivos para que esta lo haga y elementos que con una simple lectura no podemos detectar y que enriquecen bastante la actividad.
Recuerdo que cuando estaba en el colegio jamás leía las introducciones. Las saltaba y sentía un alivio porque eran menos páginas que tenía que leer. Cuando llegué a mis últimos años de colegio, que me interesé más por la lectura, y al llegar a la universidad, todo eso cambió. Me enseñaron y me di cuenta por mi misma que una introducción puede lograr que leas un libro de una forma completamente distinta. Te da datos sobre el contexto del autor y su estilo, el contexto de la obra y lo que influyó a que esta fuera escrita de cierta forma. Además, nos ayuda a descubrir esos tesoros que Bajtín dice que posee toda gran obra y que siempre podemos seguir encontrándolos a medida que los tiempos van cambiando y en la medida en que nosotros lo hacemos también.
Una vez consideré leer la introducción luego de leer el libro, pero pensé, ¿cómo haré para luego recordar toda la obra perfectamente y darme cuenta de estos detalles que antes no había visto? Tendría que volver a leerla. Y como una lectora que tiene una lista casi infinitos de libros por comer, el tiempo vale oro. Así que he decidido leer las introducciones al principio que por algo es que están ahí, ¿no?
Una biblioteca fabulosa de alguna quinta que visité en Caracas.