Tengo que reconocer que te odiaba.
Odiaba tan solo la idea de verte, odiaba hablar y que me manipularas para que hablara.
¿Sabes que más odiaba? Tu bendito silencio con esa semi sonrisa en tu cara que me aturdía y me hacia hurgar en mi mente. Es que parecía que disfrutabas de mi dolor y mis lágrimas…
y con ese sarcasmo me llevabas, me llevaste a lugares dentro de mí donde no quería estar.
¿Quién se cree ella para querer entrar en esos sitios donde ni yo misma me atrevo?
Tu trabajo era claro ponerme a prueba.
¿Sabes cuántas veces quise insultarte y pararme de esa silla para nunca volver?
Si, sé que lo sabes porque mi mirada de rabia y odio te lo decía.
Pero eres buena tengo que reconocer que finalmente entraste a esos rincones oscuros de mi mente.
Allí hizo erupción toda esa sombra que me invadía ¡oh dios cuanta tristeza! Esta cara sonriente era una máscara fuerte y dura para ocultar cuan débil era.
Esa niña frágil temía salir porque era la que sentía,
la que amaba,
la que soñaba
y esa es la misma niña que fue tan duramente lastimada.
Cuando vio tu mano acercarse se sintió libre sintió que fue rescatada…
La hiciste salir ¡bravo!
Ahora te odiaba de nuevo porque esa niña frágil no sabía vivir en el ahora..
así como un animal cautivo que no sabe vivir nuevamente en libertad,
fué nuevamente lastimada, se burlaron de sus sueños y ya no podía volver a ese rincón oscuro..
Tu lo habías destruido..
La niña decide luchar porque sabía que ahora te tenia a tí.. y ¿que hiciste?
!Te fuiste!
¡Tanto odiarte y ahora lloro tu partida!
Sentada respirando pensando asimilo que estoy sola nuevamente.
De la nada sale una voz en mi cabeza…
Te dije que caminaría a tu lado..
ohh ¡estas aquí! Lo reconozco eres buena... te metiste por siempre en mi cerebro.
Empecé a valorar todas y cada una de tus frases, cada palabra, hasta cada silencio que hiciste.
Y es que esta niña frágil no te odiaba, realmente te adoraba por haberla rescatado, para ella eres su mayor heroína... te extraña...
Gracias…
Sé que es tu trabajo, pero nunca dejaré de estar agradecida.
Esta carta es para tí Maria Alejandra… por rescatarme y seguirme acompañando en mi mente.