Tú, como veneno sucumbiendo la herida, recorriendo cruel y lentamente el organismo, quemando y dejando sin vida en cada paso, siendo egoísta al recorrer cantidad de vitalidad, hasta por fin adueñarse del último aliento y paralizarlo como las hojas de un árbol sin viento.
Como bala fría que desploma en cuestión de segundos aquel delincuente al impactar sin piedad alguna sobre su pecho.
Como fuego, hoguera insaciable, que orgullosamente se esparce por todo un espacio, consumiendo cada elemento sin consentimiento, propagándose hasta que algún valiente osa cesar aquellas llamas llenas de odio y ceguera.
Como explosivo, reluciente, de mecha corta, derrochando curiosidad y peligro, si se acercan demasiado estallas e inevitablemente se puede estar lejos.
Como taladro, rompes, destruyes, dejas huecos y al final vacíos en cualquier pared que se atreva a sentir aquel impacto.
Como fina navaja, que sin dirección alguna despacio rasga las muñecas de aquel joven incomprendido, pasando varias veces por la misma cortada, poniéndose cada vez más afilada e hiriendo hasta el último punto, pero dejando una última esperanza, sin tener la valentía de arriesgarse a matar.
Como volcán, das lugar a una erupción cuando menos lo esperan, quemando con tu lava todo lo que se encuentre a tu paso, siendo despiadadamente implacable, hermosamente admirable.
Como asesino en serie, escena del crimen fue lo nuestro, y entre tantas víctimas, fui yo la afortunada.
Como cualquier elemento destructivo, como veneno, navaja, fuego, arma, pólvora: transformas, impactas, creas, divides, hieres, matas.
Yo, como tu pared, tu flor, tu carne, tu pasatiempo, fui tu piel, fui tu víctima, fui cualquiera, fui tu niña con instintos suicidas.
✧
No negaré que fuiste nocivamente adictivo, no afirmaré que no me dejaste un daño o que todo fue culpa mía, tampoco negaré que te amé y disfruté cada segundo de ti, mi mejor idilio.
Fuiste mi vicio, mi síndrome de Estocolmo favorito, mi desastre natural en primer plano, mi musa todas las noches, mis pupilas dilatadas, mis desvelos desmedidos, mi intensidad desmesurada, mi capricho incomprendido.
Fuiste algo pasajero, pero de los amores que más he querido, que más me han dolido, fuiste catástrofe y estas humildes letras son mi catarsis.
Fuimos
● ● ●
Para ti, que ya te fuiste.
Breve relato de hace unos meses, de mi idilio favorito, de mi herida inmensurable.
Completamente de mi autoría
Otros...
"Hoy he vuelto a soñar contigo. De los mejores idilios. De las peores resacas." —Teresita Sereno