La ciencia moderna ha logrado ubicar mediante la tecnología ( TAC, EEG), las zonas del cerebro de actividad mental (raciocinio, emociones, espiritualidad y sentimientos), midiendo la actividad eléctrica que se produce en cada caso.
Estos experimentos en Neurología, han comprobado algo aparentemente descabellado. Cuando vemos un determinado objeto, aparece actividad en ciertas partes de nuestro cerebro y cuando se exhorta al sujeto a que cierre los ojos y lo imagine, la actividad cerebral es idéntica. Entonces, ¿Cuál es la realidad para el cerebro?. La respuesta es que este no hace diferencia, porque utiliza las mismas redes neuronales para ambas cosas, es decir, para el cerebro es tan real lo que ve como lo que se imagina.
Si esa "visión", real o imaginaria va acompañada de una emoción, se libera de un lugar llamado hipotálamo, una serie de sustancias llamadas neuropéptidos (neurotransmisores ,hormonas) que van a codificar cada una de las emociones (ira, angustia, alegría, envidia, generosidad, pesimismo, optimismo, etc) y van a activar receptores que se encuentran en las células del organismo. Este es el principio que avala la tesis del origen de las enfermedades a partir de las emociones. De igual forma la ciencia afirma, que los pensamientos están hechos de energía, los cuales junto a la imaginación y la palabra poseen una tremenda fuerza vibratoria la cual se expande para lograr influir en la realidad que queremos o más bien crearla.
Serios experimentos de laboratorio han demostrado de manera repetida que los pensamientos pueden influenciar directamente la tasa de crecimiento en plantas, hongos y bacterias. Así mismo, se ha visto que la energía direccionada intencionalmente puede impactar en otros sin importar si está cerca o en algún lugar alrededor del mundo. De esto último el ejemplo más emblemático, es la conexión entre madre e hijo, donde innumerables testimonios afirman la capacidad que tiene la madre de "sentir" o "presentir" lo que acontece al hijo en determinado momento, aún cuando no estén cerca físicamente.
Otro ejemplo de esta "conectividad" y la existencia de un campo energético entre las diferentes formas de vida y el medio que nos rodea, es el experimento del agua, en donde un científico japonés, demostró que cuando gotas de agua eran expuestas a diferentes tipos de música y luego congeladas, formaban dibujos cristalinos muy diferentes entre sí. La exposición al rock, por ejemplo, resultó en un cristal desbaratado, mientras que una sinfonía de Mozart, formó un cristal de forma muy armoniosa.
Igual ocurrió al escribir frases en un papel como "te amo" y "te odio" que se sumergían en un frasco con agua, cuyas gotas al ser congeladas posteriormente mostraban cristales organizados en el primer caso y mal estructurados en el segundo. </div https://steemitimages.com/DQmVELP2BiHoKYnh3HmF3QGzPqRADq8q4A4w7oSakX7T895/artificial-intelligence-3382507_1920.jpg Fuente
Nuestro cerebro es un ordenador que procesa información. Está expuesto a 400 millones de bits de información por segundo, de los cuales sólo somos conscientes unos 2000 bits/seg; referidos al medio ambiente, al tiempo y a nuestro cuerpo. ¿Cómo se filtra toda esa información?. A través de nuestras creencias. El modelo de lo que creemos acerca del mundo, se construye desde lo que sentimos en nuestro interior y de nuestras ideas. Cada información que recibimos del exterior, se procesa desde las experiencias que hemos tenido y nuestra respuesta emocional procede de esas memorias.
Estos descubrimientos demuestran que el pensamiento es la esencia o la manifestación y también el vehículo a través del cual se atraen o se crean las cosas y posee una energía capaz de ejercer un efecto sutil en el resto de las personas , en nosotros mismos y en otras formas de vida.
La buena noticia, es que el cerebro es programable y podemos borrar aquella información que ya no nos sirve e introducir o aprender cosas nuevas.
De eso se trata este post, vamos a cambiar paradigmas , comencemos a hacer delete en aquellos comandos que nos hacen sufrir o reaccionar de una manera inadecuada y alimentemos nuestro cerebro con información que nos haga felices y mejores personas.
¿Te atreverías?
Cuéntame qué te gustaría cambiar de tus creencias y cuáles nuevas adoptarías.