Hola amiguitos
Voy a contarles muchas historias de mis travesías, paseos y anécdotas en mis post para que pasemos momentos entretenidos juntos y comenzaré con una experiencia nueva y diferente que viví en mi primer día en la playa:
Verán a mí no me gusta el agua, poco soporto que me bañen, no sé porque pero soy muy mala para esas cosas yo prefiero quedarme sucia, aunque también me siento incómoda, pero tengo mucho en mi contra, soy blanca y cuando me comienzo a ensuciar mi pelaje se va tornando de beis a marrón, así que me toca de vez en cuando soportar los baños, después cuando me cepillan el pelo me siento toda una diva y me pongo a coquetear para lucir lo linda que me hace ver la peluquería! Así que en mi primer día en la playa como de costumbre no me quería bañar.
El punto es que no me gusta el agua y mi mamá lo sabe así que la primera vez que me llevó a la playa no me forzó a adentrarme en sus aguas porque las olas estaban muy grandes, yo simplente me sentí feliz con la arena y la brisa, fué increíble no dejaba de correr por todas parte, de estar detrás de cualquier papel que levantara el viento, o detrás de la arena, me encanta correr en la playa y explorar todas las cosas que hay en ella, incluso cavar huecos, me entretengo mucho con la brisa en mi cara.
Así que mi primera experiencia en la playa fue maravillosa, era tan feliz que no quería que el tiempo aquí se acabara, que bello es el paisaje, no dejaba de observarlo, de sentirme agradecida por ver el mar y conocer su inmensidad amo la playa de verdad, lo supe porque cuando ya era hora de partir, no quería que mi mama me llevara, quería quedarme aquí en la orilla por un rato más y hablar más tiempo con el mar.
No hay mejores momentos que los que se disfrutan al junto al ser amado, así que con mis gentos no dejaba de darle gracias a mi querida mami por traerme a conocer el mar.
Estas fotos fueron tomadas por ella en la playa Doral del estado Anzoátegui en Venezuela, espero hayan disfrutado de mi día tanto como yo y me cuenten: