Mientras camina por el basurero, observa un objeto que llama su atención, él había visto uno parecido en la muñeca de un ejecutivo que le había dado una moneda, es un reloj, es una posesión muy preciada, está lleno de polvo y sólo le queda una sola correa de cuero… no sabe cómo funciona, se lo enseña a su amigo Juan, pero la ignorancia de este tampoco le permite comprender el funcionamiento del dispositivo.
“Parece ser que Jorge conoce la respuesta” -le dice Juan- ya debajo del puente, están todo sentados en el suelo, reunidos en círculo “es un reloj de agujas, pero le faltan las agujas” -dice Jorge- “¿pero aun así funciona?” –le pregunta Mario- “Claro, sólo tienes que saber leer la hora, déjamelo y cuando necesites saber la hora yo te la diré” –le prometió Jorge- Mario aceptó el acuerdo y desde entonces VIENEN A VER LA HORA EN EL RELOJ SIN AGUJAS.