Estos productos son costosos, sólo podemos comprar uno de ellos, porque si los compramos todos, no comemos. A veces sucede que cuando logramos comprarlos, los tenemos que cambiar por comida. Por eso, cuando los tenemos en casa los cuidamos como un tesoro.
Luego, viene el susto y la tristeza de ver que se están terminando, de nuevo el calvario de volver a comprarlos, diez veces más costosos que el precio que pagamos anteriormente por ellos.
La crema dental.
Debemos asegurarnos de tener una nueva antes de que se nos acabe. Si esto pasa no te preocupes, todavía queda. Ábrela por debajo con una tijera y tendrás crema dental para varios días hasta que compres otra. Si es que puedes.
El Jabón.
Tenemos que usarlo hasta que se nos desaparezca de las manos cuando nos bañamos.
El Desodorante.
No podemos botarlo, se pueden sacar los pedacitos que quedan en los huequitos.
La Salsa de Tomate.
Cuando se acabe, le echamos agua al frasco hasta que quede transparente.
Esto sucede a menudo en la mayoría de las familias que dependen de un quince y último, o que no reciben ayuda económica de familiares que están fuera de Venezuela, y somos muchos.