La mágica pluma de Allende relata de manera sublime las pericias que hizo Eliza Sommers por ir en busca de un amor desaforado, apasionado e incluso ilusorio, topándose en el camino, con un amor taimado, sincero y real.
Pero en fin de cuentas esta novela relata cómo ese sentimiento universal, es capaz de impulsar a quienes lo sienten a hacer cosas insospechadas, a cambiar estilo de vida e incluso perder su identidad, todo por preservar lo que ellos consideran amor.
Hija de la Fortuna es un relato marcado por la violencia y la codicia, en el cual los protagonistas rescatan el amor, la compasión y el valor. En este texto Allende presenta un universo fascinante poblado de entrañables personajes que se quedan para siempre en la memoria y el corazón de los lectores.
Es así como obtuvo el Premio Nacional de Literatura en su país en 2010 y forma parte de la Academia Estadounidense de las Artes y las Letras.
Además y como punto a su favor (al menos de mi parte) Isabel tiene una estrecha vinculación con Venezuela, ya que se exilió en este hermoso país por algunos años durante la época de los ochenta.
Paisajes, personajes y muchos elementos venezolanos han sido incluidos en sus textos; y en muchas de sus entrevistas concedidas, al ser interrogada por su vida en tierras venezolanas, habla muy bien de un país que la cobijó y que la contagió de la eterna alegría que embarga a cada una de las personas que habita en esta tierra mágica.
“Algo en la valiente determinación de Eliza lo había conmovido, algo en la fragilidad de su cuerpo y en el bravo amor que profesaba”.