Hola queridos amigos, nuevamente de vuelta con ustedes, espero que se encuentren muy bien.
Actualmente hay muchas situaciones en mi vida con las cuales me siento inmensamente agradecida con el Padre Celestial y desde que me despierto hasta que me acuesto, suelo dar las gracias a Dios por sus bendiciones, pero hoy, específicamente, me siento profundamente agradecida, orgullosa, llena de alegría y felicidad por la bendición de ver cristalizado uno de los sueños de mi hija menor, como lo es: ser una "Licenciada en Estudios Internacionales" de la República Bolivariana de Venezuela. Todo persona que haya vivido una experiencia de esta magnitud, sabe lo bien que uno se siente en ese momento en que ves a tu hija(o) recibir el título de su esfuerzo, de su trabajo, de su constancia.
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Fotografía tomada con mi teléfono celular
Sin duda alguna, esto representó una serie de sacrificios, especialmente económicos, sin embargo, estos se ven traducidos en una excelente inversión, de la cual hoy recojemos sus frutos. Quizás en algún momento lo vi como un gasto, pero realmente no lo fue, puesto que la resulta fue el éxito obtenido en el tiempo establecido y esperado para ello. En este particular, es importante resaltar, que la mejor herencia que le podemos dejar a nuestros hijos, es la educación, ya que la misma les dará herramientas para actuar de forma positiva en la vida, para ser independientes y ciudadanos de primera, con valores humanos necesarios para tomar decisiones responsables en el transitar que les toca recorrer. Felicitaciones para mi hija y que sigan los éxitos y las bendiciones en su vida.
Gracias por leer algo inherente a mi ámbito personal, saludos y bendiciones para todos.