La forma como se expresan verbalmente las personas en el diario vivir determina muchas veces su andar, en los momentos de rabia, angustia, o mucho dolor,expresan cosas que en realidad no siente su corazón, y este es la señal de alerta para estar con los ojos bien abiertos y atentos ante el poder de la palabra..
Lo que sale por nuestra boca tiene el poder de cambiar o transformar situaciones, así sea lo más pequeño e insignificante puede hacer daño tanto a ti como las personas de tu alrededor, la fuerza del verbo es tan grande que no son necesarias demasiadas para causar un profundo dolor , una alegría o una honda tristeza. considera este planteamiento como un principio de vida, preocúpate por ti y por los demás seres cercanos a ti, y comienza a utilizar el gran poder de la comunicación verbal en positivo, asume que la responsabilidad con la que usas la palabra es tuya, disfruta de tu verbo, de tu palabra como un instrumento de vida, y haz de ella una expresión de amor, paz, tranquilidad, gratitud, emoción y muy especialmente una actitud de reconocimiento para ti como un ser único y universal.. y verás cuánto recibirás.Inicia un nuevo camino al utilizar el poder de la palabra para transformar en positivo tu vida y la de los otros.
Epílogo.
Todo está en la palabra… Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció. Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces… Son antiquísimas y recientísimas… Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada… Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los conquistadores torvos… Estos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo… Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas… Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra… Pero a los bárbaros se les caían de la tierra de las barbas, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes… el idioma. Salimos perdiendo… Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras.
Confieso que he vivido. Pablo Neruda