Pinchó la canción Ramón Trecet una tarde de hace unos quince años en "Diálogos 3". Me quedé con la boca abierta, supongo que estaba estudiando y seguro que tuve que soltar el bolígrafo y cerrar los ojos para intentar analizarla. Nunca había oído nada igual, no sabía identificar qué era lo que estaba escuchando, no encajaba en ningún estilo que conociera o hubiese escuchado con anterioridad. La canción se titulaba "Savia Nueva", no sabía lo que era pero me encantaba.
Los elementos eran un poco dispares a primera vista: algo que sonaba como una gaita, guitarras aflamencadas y palmas, teclados, una batería un poco ochentera, acordeón, un estribillo pegadizo y unas transiciones que eran una gloria. Era una batidora, la sensación que tuve fue: "bueno, ha cogido todo esto, lo ha metido en una licuadora y le ha salido esta maravilla".
"Dame un poco de sed /
que me estoy muriendo de agua".
"Quisiera volverme hiedra /
y enredarme en tu cintura".
El disco era "Pá mi genio" y llegó para darle la vuelta a la mochila de prejuicios que todos cargamos a la espalda. A ese primer disco le han seguido otros también rompedores, estimulantes y elegantes. Y ahí sigue abriendo caminos, fusionando con gusto y estilo, paseando la jota por los escenarios de todo el mundo para suerte de la jota y de la gente que pueda disfrutarla en directo (sus conciertos valen muchísimo la pena).