El pasado 26 de abril fui citada por la Dirección de Identidad, Inmigración y Extranjería (DIIE) de La Habana. Allí, un oficial de la Seguridad del Estado (SE) que se presentó como capitán Jorge, se dedicó a calumniar a mis colegas Augusto César San Martín y Rudy Cabrera, antes de iniciar una seguidilla de amenazas veladas en mi contra.
Ingenuamente, achaqué su pasiva agresividad al cambio de gobierno y pensé que me habían llamado porque era “mi turno en la cola” para recibir advertencias, como habían hecho ya con otros periodistas independientes.
Salí de mi error el 16 de mayo en el aeropuerto internacional José Martí, cuando fui detenida en el Punto de Control de Inmigración y un agente de la DIIE me informó que no podía viajar. Las razones él no las sabía, puesto que solo cumplía órdenes de la Seguridad del Estado. Rompió mi pase de abordar y me escoltó hasta el buró de Air Canada para notificar mi caso y me fuera devuelto mi equipaje.
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