Para nadie es un secreto el elevado costo de la vida en Miami, que ha hecho que millones de residentes hagan milagros para sobrevivir con su sueldo y ha obligado a muchos otros a mudarse a lugares más económicos en Florida o a estados más lejanos como único recurso de supervivencia.
Relata una noticia de El Nuevo Herald, elaborada con información del sitio web de finanzas personales WalletHub sobre las “Mejores y peores ciudades del 2017 para el control de gastos”, según el cual la situación financiera de sus habitantes y la capacidad que tienen para cumplir con sus gastos mensuales y de planear su futuro, es en extremo difícil.
La Ciudad del Sol, continua la nota, es un importante centro turístico y de comercio internacional, se ha convertido en un dolor de cabeza para quienes residen aquí: comprar una casa propia, pagar una renta, los seguros de las propiedades, entre otros muchos gastos más, han llegado a límites tan insostenibles que muchos no dan abasto con las deudas.
La fuente califica a Miami como “muy mal” en el informe: ocupa el puesto 176 de 182 ciudades de los Estados Unidos, en una clara muestra de que el bolsillo de sus residentes está resentido.
Se analizaron cinco aspectos financieros de los habitantes de cada ciudad: situación crediticia, gasto responsable, ahorro, exposición al riesgo y poder adquisitivo. En cada uno de ellos, la ciudad obtuvo pésimas calificaciones.
Así mismo, Miami fue la ciudad con la deuda más alta no relacionada con las hipotecas, en el que obtuvo la peor calificación de las 182 ciudades. También es una de las ciudades con mayor porcentaje de población no asegurada y con el menor porcentaje de hogares con ahorros destinos para emergencias.
Resalta que la ciudad de Hialeah ocupó el último puesto de la tabla y es considerada la peor ciudad para el control de gastos del 2017.