Continuo hoy preparando dulces y rescatando sabores en mi memoria, en esta ocasión dulce de cerezas criollas.
Muchos sentimientos encontrados, en casa había una mata de cerezas y mi abuela preparaba jugos, dulces, eran hermosas y parte importante de la casa de madera, del pequeño patio, de mi historia.
El procedimiento para realizar este postre es sencillo, es intuitivo y dependerá de qué tan dulce lo quieras o qué tan espeso, así que es un postre que te da mucho margen para su realización, puedes prepararlo varias veces y descubrir cómo lo prefieres, aquí una guía sencilla de cómo lo he hecho:
Compré las cerezas el mismo día que hice el dulce para que esté frescas.
Quité todos los casquitos o tallitos que traen las cerezas, uno a uno (esa es la parte más complicada del dulce porque hay que hacerlo uno a uno, este proceso permite la inspección de cada cereza y desechas las que estén magulladas o tengan aspecto que no te sea apetecible).
Lavarlas bien y dejarlas en remojo unos minutos.
Cambiar el agua y poner a hervir con suficiente agua nueva, una vez hierven sacar el agua caliente y volver a poner a hervir con agua nueva (esto sirve para eliminar el agrio de la cereza criolla dominicana, no se si existe otra variedad dulce que no amerite esta parte del proceso, pero la cereza dominicana es agria). Repetir esta parte una vez más.
Agregar clavos de olor, canela y azúcar al gusto.
Mover y bajar el fuego a lento.
Esperar a que el líquido se consuma y pase de ser un jugo a una especie de syrup de cereza.
Apagar, dejar que enfríe.
Consumir a temperatura ambiente o frío de nevera, (como soy impaciente lo pruebo caliente, a temperatura ambiente y luego frío, jejeje).
Gracias por visitar el post, espero que intentes hacer el dulce y si lo haces cuéntame cómo te va.
Si me sigues, te sigo!