Me resulta tan placentero ver como te mueves ante mi habilidad oral, de llevar un ritmo algo acelerado reduzco velocidad e intensifico presión, siento como tu cuerpo deja de tensarse poco a poco, pero a la vez como cambia el ritmo de tu respiración al sentir el aire de mi respiración cerca de el area más sensible de tu cuerpo, escuchar como ahogas tus gemidos es tan estimulante que mi lengua muere por moverse más rápido, pero no, No te daré el placer de hacerlo, has sido muy desobediente durante el día, gritaste, alzaste la voz, me hiciste rabiar y tus momentos de rebeldía me frustraron, siento que estás disfrutándolo, es hora de que lo haga yo… Te tomo de la cintura te jalo hacia mi y bruscamente te giro, estás estañada sin saber porque hice eso,
—Señorita , se portó usted muy mal, el día de hoy. Creo que ya es hora de que yo me porte mal.
Paso mis manos por tu trasero, lo tomo y aprieto con fuerza, seguido hago pases suaves por toda su extensión, elevo mi mano derecha y te atizo la primera de las las cinco que serán tu castigo por tan mal comportamiento, mientras mi palma se estrella contra sus glúteos, es tan excitante el quejido que se escapa entre tus labios, hace que mi cuerpo pida más, que la sangre se vaya a dos lugares en específico, mi ritmo cardíaco se acelera a la par de mi respiración, mi mano quema por atizarte nuevamente, la elevo y esta vez el golpe es más intenso, ¡joder! tus quejidos y el estremecimiento de tu anatomía, estoy más excitado de lo que lo estaba durante todo el tiempo que me imaginé haciéndolo, reposo mi mano y la paso suavemente a modo de caricias, noto que su piel empieza a tintarse poco a poco de un tono más rojizo y eso me pone aún más, dejo de masajear vuelvo a estampar mi palma, pero esta vez es distinto doy dos seguidas y uso ambas manos para amilanar tu dolor y aprieto suavemente, suelto y vuelvo a a apretar, repito lo mismo por un par de veces más, el color de tu piel y tu respiración me aseguran que a pesar de las pequeñas dosis de dolor lo estás disfrutando, finalmente atizo la última nalgada y cual medicina al mi palma tocarte y tu cuerpo reaccionar al estimulo visual, auditivo y sensitivo, me enloquecen y siento como mi estomago se contrae, mis latidos vuelan y tengo ganas de hacerte mía, te giro y sigo en el juego de darte placer.
Paso mi lengua desde tu sexo hasta tus pechos, mis manos juegan ahí y hacen una sinfonía de jadeos, gemidos y estremecimientos, entre lamidas, mordidas y besos. me separo abruptamente y te doy un beso un beso largo sexual, con una danza de lenguas y una mordida que es notable que te enciende, bajo el cierre de mi pantalón, mi erección te pide, con mis dedos froto tu sexo y siento tu humedad, esa que al igual que yo desean que me adentre en ti, tomo mi miembro y lo llevo a tu sexo, entro lentamente y me voy deslizando hasta adentro, te curveas bajo mío y mis movimientos son más rápidos y profundos, la fuerza, la velocidad se unen solo para un propósito, que lo disfrutes.