Tenía el impulso de salir de mi 'yo' y desafiarme interiormente; así que aplicar como guardaparque voluntario fue el primer paso, pues era la excusa perfecta para tomar distancia a la angustia existencial que sentía, producto de mi menta ansiosa la cual estaba enraizándose en mi interior. También surgía una gran motivación y deseo por capturar con el lente de la cámara lugares desconocidos.
Mis habilidades así como mi experiencia profesional y las expectativas puestas en papel para aplicar al cargo de guardaparque crearon mi destino inmediato: Trabajar en pro de la conservación de la selva aportando un granito de arena a través de la enseñanza del arte, organización de archivos fotográficos (bancos de imágenes), labores de monitoreo, charlas pedagógicas etc. Todo lo anterior, bajo la sub-dirección del Parque Natural Nacional Amacayacu (Amazonas Colombiano) y de Parques nacionales de Colombia.
Viajando al interior.. Por las venas intrincadas del amazonas.
Sobrecogido por relatos, experiencias, creencias de los habitantes de las comunidades circundantes del Parque Amacayacu, y de otras comunidades que se encuentran dentro de la reserva, y principalmente por la exuberancia selvática que se erguía a mi alrededor, empecé a sentir como se abrían canales mentales y espirituales que apenas intuía que podía experimentar.
Todo era distinto, y la sensación de vulnerabilidad se hacía notar cada vez con más fuerza. Me sentía como un tigre pero sin garras en medio de un lugar donde se deben tener bien afiladas. Sin embargo, engolosinado por la energía concentrada en esa zona apartada en la selva, sabía que estaba en el lugar correcto y que solo era cuestión de tiempo para asumir esa vulnerabilidad y transformarla en humildad.
La selva me hizo reflexionar sobre mi fragilidad, al mismo tiempo que develó en mi algunos de sus tesoros. Es capaz de manifestarse de manera aterradora pero amorosa, pues en ella, la coexistencia entre la vida y muerte es tan armoniosa que da cabida a una explosión de más vida y más muerte.
Cada vez que me sumergía más en dicho contexto y alejaba del contacto con las dinámicas en las que interactuaba en las ciudades, mis sentidos iban despertando poco a poco. Los sonidos ensordecedores a ciertas horas del día emitidos desde los gigantes nidos de insectos revoloteando o las ramas desprendiéndose desde lo alto de los robustos árboles sobre el agua oscura, me mantenían en un estado de alerta. La vida allí transcurre de manera totalmente distinta, a ritmos y tiempos diferentes.
Mi imaginario antes de estar en medio de la selva virgen, se distanciaba mucho de lo que percibía cuando estuve allí. Debo decir que estas imágenes mentales antes de experimentarlas por cuenta propia, parecían caricaturas ensoñadoras en mi imaginación, pero no menos desconcertantes y maravillosas. Toda aquella abundancia se manifestaba frente a mi pero todavía no podía verla.
Hacer una fotografía se me hacía un reto total; era como tener una textura visual de verdes y ocres que actuaban como una cortina pesada ocultando otra realidad. Sin embargo, en momentos, tuve destellos cade vez más recurrentes del micro y macro cosmos que brotaba ante mi presencia. Empezaba a comprender que 'ver' no es esforzar la mirada, ni perseguir tesoros ocultos para registrarlos a través de un dispositivo sino, de permitir que la naturaleza se manifieste a su manera para conectarme en algún nivel con ella.
Mi contacto con la selva se convirtió en una aproximación hacia el interior; un viaje que conecta a través de puentes imaginarios realidades alternas susceptibles de ser halladas. La llave de entrada a dichas realidades es la sincera disposición, el encuentro del ser interior y la atención a aquello que mágicamente está sucediendo alrededor nuestro.
VIVIENDO FRENTE AL RÍO. VISIONES DE UN VIAJE AL CORAZÓN DE LA SELVA AMAZÓNICA. PARTE I
https://steemit.com/spanish/@dabird/viviento-frente-al-rio-visiones-de-un-viaje-al-corazon-de-la-selva-amazonica