Estaba yo sentada en mi cama, con ropa de hogar pero provocativa, con lentes de secretaria o de maestra, lo dejo a la imaginación de él. Allí estaba yo posando para la foto, una risa picara, un comentario morboso, una guiñada de ojo y algunas caricia fueron la primicia de una pequeña humedad. Se acerca pero no me toca los labios, no lo quiero besar pero esta tan cerca, siento su aliento de mental a pocos centímetros de mi rostro, ¿que espera para besarme? pienso y no consegui respuesta.
Cierro los ojos y siento como sus húmedos labios tocan los míos un poco mas resecos, es un beso lento pero cargado de una sensación y provocación que no había sentido en otros labios, se hace cada vez más rápido más fogoso y me tumba en la cama dejándome a su merced. ¿qué hará? es la única pregunta que se me vienen a la mente.
Empieza a bajar, besa mi cuello, un poco más abajo cerca de mis pechos pero sin tocar el pezón o su alrededor, sigue bajando a mi abdomen a mis caderas a mis piernas hasta llegar a mis pies con sus besos y su lengua. Muchos besos, muchas caricias y no hace nada más, ¿porqué? me confunde pero me gusta. Me acerco a su oído y le digo QUIERO MÁS.
Me ve sorprendido y poco a poco empieza a retirarse, empieza alejarse de mí, lo veo y no le digo nada, solo me quedo esperando que decida cambiar de opinión y no lo hizo. Me levanto y me le voy encima, le hago todo lo que él empezó hacerme a mi, lo hice tan bien que su humedad llegó hasta el short que tenía puesto, se levantó y con gran fulgor me dijo: QUIERO MÁS, lo veo a los ojos lo besó y le digo al oído NO.