Y estoy aquí, otra vez.
La calidez de la brisa y de los rayos del sol no es suficiente para reconfortar mi alma, aunque confieso que últimamente no sé qué es lo que la reconforta.
Y estoy aquí, otra vez.
Los colores de un hermoso atardecer no son suficientes para calmar esa incesante ansiedad producida por el estar en un lugar que ya no se siente como tu hogar.
Y estoy aquí, otra vez.
El sonido de las olas del mar no me brinda suficientes motivos para querer quedarme unos meses más. Por un momento, desconozco dónde estoy, desconozco cada calle, cada árbol, cada color del atardecer. Desconozco el sonido de la brisa que agita las palmeras y el sonido de las olas.
Y estoy aquí, otra vez.
Pero ya no sé dónde estoy, ni se dónde deseo estar. No sé si estoy aquí o allá. No sé si estoy contigo o sin ti. No sé si deseo compañía o si deseo permanecer sola toda la vida. Sólo sé que desconozco todo esto que me rodea. Todo está muy distinto, el aire está muy distinto, las calles están distintas, incluso tú estás muy distinto.
Pero estoy aquí, otra vez.
Sintiendo cómo todo dentro de mí se rompe en pequeñas piezas que constantemente se están moviendo. Estoy aquí, otra vez sintiéndome atrapada en el efecto que provoca la vanidad de los intentos de alguien que debe regresar a casa antes de abandonarla por completo. Estoy aquí, otra vez sintiéndome en un laberinto de esos que no tienen salida. Estoy aquí, otra vez sintiéndome ciega, sin dirección alguna. Estoy aquí, otra vez moviéndome en línea recta hasta que tropiece con algo que me haga cambiar de dirección.
Y estoy aquí, otra vez.
Miro por mi ventana y los colores del cielo hacen que me sienta rota, atrapada, sin sentido. Sin embargo, el mismo sonido de las olas que desconocía hace unos minutos, me invitan a luchar contra el tiempo.
Así que estoy aquí otra vez, exigiéndome el tipo de resistencia más difícil que pueda existir. Aquí estoy, otra vez, explotando para mis adentros para que nadie a m alrededor pueda sentirlo.
Estoy aquí, otra vez. Invadida por ese naranja en el cielo que poco a poco me quema por dentro.