Trabajo duplicado
Nos sentimos ofendidos. Pasamos la mañana despotricando a nuestro compañero. Incluso algunos lo tratamos con la ley del hielo, que devolvió con la misma indiferencia.
Mike solía ser mi compañero, hasta hoy que fue “promovido” a los pisos superiores de los Mirage Labs, donde hombres ataviados en batas blancas suelen llevar a cabo las investigaciones secretas en medicina e investigación agraria. Maldito cretino, se ganó un ascenso.
Fue durante el almuerzo cuando lo volvimos a ver. Mike siempre fue una persona muy festiva, tragaba como un cerdo y bebía suficiente ron como para quedar en coma etílico. Sin embargo, hoy no comió nada, sólo entró al comedor por un jugo de manzana y se fue.
Harto de la situación, lo seguí de cerca, dispuesto a romperle los dientes. Al cruzar la puerta me encontré con Mike, de frente. Me miraba con indiferencia, como si no me estuviera viendo realmente. Quise golpearlo, pero me detuvo una mano fuerte. Me giré para encarar al otro, pero me encontré conmigo mismo.
Sin darme cuenta, estaba rodeado por una docena de Mike’s, y al menos media docena de mí mismo. El único diferente de todos era un hombre calvo y con lentes, con una sonrisa escalofriante.
-Bienvenido a futuro, Sr. “Contreras I”. Veo que ya has conocido a tus otros… “tú”.
Buenos amigos, este fue mi Microrrelato de Ciencia Ficción #MicroCiFI256. para saber más del concurso, pueden ver las bases aquí.