La sayona es una de las leyenda más populares en Venezuela, es un espectro demoniaco con la figura de una hermosa mujer de cabello largo, que castiga a los hombres infieles y mentirosos que caminan por las calles a altas horas de la noche.
Hace mucho tiempo vivía una mujer llamada "Casilda" fue hija única de unos padres que la amaban y la complacían en todo lo que ella pedía cuando apenas era una niña. Pasó el tiempo y Casilda se convirtió en una hermosa y exuberante mujer, de cabello largo. Su belleza llamaba la atención de muchos hombres y la envidia de las mujeres del pueblo.
Un día Casilda caminaba por el pueblo y observó a un hombre muy apuesto, que se cruzó en su camino. Trabajaba en el pueblo y se llamaba "Juan".
Cuando Casilda lo vio, decidió que ese hombre tenia que ser suyo, su esposo. Así que mandó a su mamá al pueblo donde trabajaba para que lo convenciera de casarse con su bella hija. Al día siguiente Juan fue a visitar a Casilda, quedando impactado por su belleza.
Al poco tiempo de su romance, se casaron y tuvieron un hermoso hijo. Juan siempre complacía a su querida esposa, la trataba como todo una reina. Dandole todo lo que su esposa le pedia.
Poco tiempo después el padre de Casilda murió. Y como Juan le tenía mucho cariño a su suegra, a cada rato iba a visitarla para que no se sintiera sola. A Casilda le tenía sin cuidado las atenciones de Juan con su madre, al contrario, le quitaba un peso de encima y se iba a pasear por el pueblo.
Pero en su pueblo había un hombre que era conocido por ser mujeriego y mentiroso llamado "Gregorio", el tipo quiso hacerle una bromita, aunque más que una broma era una excusa para poder verla desnuda.
Púes sabía que Casilda iba todo los días en las tardes a bañarse al río, asi aprovechó de esconderse detrás de un arbol que estaba cerca del río. Esperó hasta que Casilda se desvistiera por completo; esperó aún después de que Casilda se metiera a bañar y se relajara con el canto de las aves.
Fue entonces cuando salió de su escondite y se mostró arrogante ante la bella Casilda. Ella comenzó a gritar de miedo, porque se imaginaba que la iba a violar.
—¡Pervertido! ¿Por qué me andas espiando? Si tú ya tienes mujer.
Pero el sólo sonrió y le dijo:
—Casilda nadie te está espiando. Sólo vine para advertirte, mujer, que tu hombre te está cambiando por otra.
Le gritó Casilda a Gregorio:
—¡Mientes! ¡Él sería incapaz!
Sonriente le dijo:
—Yo sólo te digo lo que vi. Allá tú si no me quieres creer.
Casilda:
—¿Con quién dices que me engaña?
Gregorio:
—Tu marido te está traicionando con tu propia madre, ¿porque crees que siempre la visita a cada rato?.
(Cosa que era totalmente falsa)
Casilda:
—¡Imposible! Mi madre ya está vieja, en cambio yo soy una mujer joven y bella.
Gregorio sonrió..
Pues cada quien sus gustos.
Casilda se creyó completamente la mentira de Gregorio. No podía creer cómo es que ella, la más hermosa del pueblo, la que siempre se salía con la suya, ahora era engañada por su esposo con su propia madre.
Ella se lleno de rabia y de celos, tanto así que el propio Gregorio quien creyó que sería divertirdo gastarle una broma a la engreída de Casilda, sintió miedo al ver su transformación de carita angelical a una llena de odio, así que simplemente huyó de la escena, sin siquiera decirle que sólo se trataba de un juego.
Casilda inmediatamente corrió a su casa y le prendió fuego. No podía soportar ver de nuevo la casa donde compartió con su amado esposo. Ella pensó que Juan no se encontraba en casa, pero fue una sorpresa cuando escuchó entre las llamas el llanto de su bebé de 9 meses y los gritos agonizantes de su marido pidiendo ayuda. Pero llena de celos no le importó y se fue a casa de su madre a vengarse de ella, por haberle quitado toda la felicidad.
—¡Todo es culpa de mi madre! ¡Todo es culpa de mi madre! —repetía una y otra vez.
Mientras los vecinos trataban de apagar el fuego, Casilda, como si estuviera poseída se presentó ante ella y le contó que ya sabía toda la verdad del supuesto romance entre ella y Juan. La madre intentó explicarle a Casilda lo absurdo de aquella afirmación, pero Casilda ya no podía escuchar.
Cerca de la mesa había un cuchillo y con éste acorraló a su mama. La madre, que tanto se había sacrificado por darle todo lo que Casilda quería, comenzó a sentir lástima por su hija, la cual ahora se había convertido en un monstruo. Casilda la apuñalo 2 veces en el vientre y en medio de su agonía la madre la miro a los ojos y le dijo:
—Jamás te mentí, y tú cometiste el peor pecado, matar, pero yo te condeno sayona.
Desde entonces, se cuenta en los llanos de Venezuela que a los hombres infieles, se les aparece una bella mujer de cabello largo donde se les acerca y les pide que le enciendan un cigarrillo. Y una vez que éstos acceden a encender su cigarrilo, el angelical rostro de la mujer se convierte en un rostro espectral con dientes filosos. Tan horrenda es, que muchos mueren sólo del susto, y los que sobreviven, son acosados en diversas formas hasta matarlos de un infarto.
Si les gusto, pueden leer su historia completa en: http://megustanlasleyendas.over-blog.com/2015/08/la-sayona.html