En esta ocasión les presento el quinto hábito que las personas cuya vida es altamente efectiva emplean día a día. Hábito que lleva por nombre “buscar primero entender y luego ser entendido”, el cual continua esa secuela de los antiguos cuatro hábitos y que además integran el grupo de los hábitos de la relaciones interpersonales donde las personas avanzan de la independencia a la interdependencia.
Ahora bien, este habito se enfoca mucho en los principios de la comunicación, donde el más difícil de emplear diariamente para la mayor parte de las personas es escuchar, mientras que los otros como leer, escribir y hablar son a los que le dedicamos más tiempo. Es aquí donde radica la gran importancia de este quinto hábito y de esa primera sección del mismo que se basa en entender primero a los demás, escuchándolos, analizándolos, comprendiendo de forma sincera sus sentimientos y emociones, es la base para la convivencia social.
“El quinto hábito es poderoso porque está exactamente en el centro del círculo de influencia”, tal cual resalta Stephen R. Covey en su excelente libro de los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, puesto que al escuchar realmente a los demás y comprenderlos en sus situaciones, nos volvemos una influencia positiva para sus vidas y sus problemas.
Pero no es únicamente escuchar y no prestar atención, sino que emplear sobre los demás una escucha empática, la cual primero debe desarrollarse, ya que la misma exige comprender de manera completa a las demás personas, tanto emocional como intelectualmente, es vivir su realidad como si fuese la nuestra, entender lo que tienen en la cabeza y el corazón.
Se hace mención a todo esto puesto que generalmente las personas escuchan de cuatro formas: ignorando, fingiendo que escuchan, de forma selectiva y de forma atenta. Pero muy poco se toman el trabajo de escuchar empáticamente, con la intención de realmente comprender, sino que por lo general, la mayoría tiende a escuchar con la intención de responder, de contestar, viéndose reflejados ellos mismos dentro de dichas situaciones, leyendo las “autobiografías” de ellos mismos en un plan egocéntrico.
Cuando realmente realizamos una escucha empática con los demás, resulta completamente necesario comprender antes que cualquier otra cosa, puesto a que es el punto de partida hacia la ayuda e influencia sobre los demás; esto le da cabida a la posterior prescripción que realizamos tal cual lo realiza un doctor a su paciente: Previo diagnostico para una posterior prescripción.
La persona a la cual escuchamos se convierte en nuestro paciente, el cual confiará en nosotros tal cual entregan su confianza a su médico. Es un trabajo difícil pero completamente necesario en el ámbito de las relaciones interpersonales.
Es nuestra naturaleza escuchar de forma errada, ya que se nos enseña desde bebés a como hablar y desde niños a como leer y escribir, pero no nos educan a como escuchar a los demás de forma correcta, por lo tanto resulta conveniente aprenderlo para lograr ser una persona efectiva, evitando anteponer nuestras experiencias para usarlas como respuestas ya que las mismas van alejando a las personas y ponen en duda si realmente para la próxima valdrá la pena abrirse con nosotros.
La otra mitad de este hábito va dirigida a buscar ser comprendido, el cual también es importante para llevar a cabo las relaciones de ganar/ganar que comprendía el cuarto hábito. Si para comprender necesitábamos ser considerados, para ser comprendidos se necesita de gran coraje, es esencial.
Ser comprendido corresponde a un equilibrio de las relaciones interpersonales, donde se satisfagan intereses mutuos sin que ninguna de las dos partes tenga que perjudicarse.
Cuando nos comprendamos unos de manera profunda y real, abrimos las puertas a soluciones y alternativas que beneficiaran a ambas partes y todas esas diferencias ya no serán obstáculos para la comunicación y el progreso como personas.
Gracias por dedicar su tiempo en leerme.