Saludos estimados lectores.
A lo largo de la historia el rol de nosotras las mujeres dentro de la sociedad ha ido evolucionando.
¡Enhorabuena!
El papel que jugábamos hace algún tiempo dentro de la sociedad era el de encargada del hogar y el cuidado de los hijos, el hombre era quien debía estar en la calle ganándose el sustento; Esto nos colocaba un peldaño más abajo a nosotras las mujeres, al no ser independientes y libres.
Hoy en día las mujeres buscamos la manera de incursionar en el mercado laboral y a la vez cuidar del hogar, el hecho de querer esto no nos hace malas mujeres ni menos madres, al contrario, buscamos un equilibrio, una independencia económica y la muy anhelada libertad.
Como mujeres estamos altamente capacitadas para llevar a cabo nuestra vida de pareja, cualquier tipo de actividad laboral y la maternidad.
Es de la prehistoria el hecho de que sea el hombre quien salga a la calle y la mujer la que se quede en casa, pero es impresionante ver que hoy en día sean muchos los hombres que sigan pensando de esa manera tan errada.
No apoyo la idea de que el casamiento y la maternidad nos alejen de nuestro rol principal, el rol de mujer, tenemos derecho a seguir hacia adelante, si estudiamos una carrera ¿Por qué dejar de ejercerla? ¿Por qué pausar nuestras metas?
Durante mi primer año de casada mi ex pareja, me dijo: ¿Para qué vas a seguir trabajando, si yo te puedo dar todo?
Al principio todo siguió relativamente normal, pero con el pasar de los meses llegaron las restricciones, era obvio que como él era quien trabajaba debía pedirle a él hasta lo mínimo, el empezó a restringirme todo y hasta cambio mi manera de vestir, para él no debía andar ni maquillada ni con ropa ajustada, ya que era una mujer casada, y una mujer cuando se casa es para atender su hogar y su familia.
Lamentablemente nuestra sociedad está plagada de personas con este tipo de pensamientos erróneos, personas que aun no comprenden que tanto el hombre como la mujer poseemos los mismos derechos.
Si el hombre después de casado sigue ejerciendo sus actividades de igual manera ¿Por qué nosotras no ha de hacerlo también?
Son muchos los hombres que le temen a la fuerza femenina, ya que saben que somos capaces de cumplir satisfactoriamente nuestros objetivos y nos desenvolvemos con eficacia en los roles que nos toque desempeñar dentro de la sociedad.
Nunca dejemos de ser nosotras mismas, podemos ser madres, administradoras del hogar, emprendedoras y un sostén emocional para todos los que nos rodean, y todo al mismo tiempo.
El grado de autoexigencia requerido para mantener todo lo que hagamos equilibradamente es bastante alto, pero se puede lograr.
No seamos presa fácil para los abusadores, poseemos grandes cualidades, jugamos un rol importante en nuestra sociedad, no dejemos que lo opaquen.