Imposible decir cuanto tiempo pasó,
solo era consciente del dolor,
aquel que mi mente poco podía controlar,
mi rostro desajustado por la sorpresa.
...
Estabas de rodillas ante mí,
esperando que yo recuperara la consciencia,
acariciando mi cabello en gesto compasivo,
con ojos tristes que albergaban lágrimas.
...
Sin coordinar aún todos mis recuerdos,
reaccioné instintivamente a alejar de tus caricias,
poniendo distancia como acción preventiva,
siendo la adrenalina quien hizo volver la coherencia.
...
Tus palabras llegaron aunque aún no tenían sentido,
disculpas y lamentos que solo aumentaban el dolor,
empezó el ardor en mis venas,
ese que vio como surgía mi desprecio.
...
Temo que ahora no había vuelta atrás,
con fuerza rechacé tu mano que se acercaba de nuevo,
te grité que ni se te ocurriera volverme a tocar
y de pie estuve en solo un segundo más.
...
De amor hablaste pero ya no tuvo importancia,
porque al pasar mis dedos en mi mejilla de sangre se llenaron,
fui al cuarto urgida de un espejo,
evaluar los daños era ahora mi objetivo.
...
Sentí tu agarre fuerte en mi brazo,
deteniendo mi avance para obligarme a escuchar,
escuchar las palabras vacías de un agresor,
esas que no curan ni alivian el pesar.
...
Solo me safé de agarre fuerte en mi brazo,
deteniendo mi avance para obligarme a escuchar,
escuchar las palabras vacías de un agresor,
esas que no curan ni alivian el pesar.
...
Y es que no es amor sin no hay respeto,
aquel que jamás permite la agresión,
ese que no tiene esclavos ni prisioneros,
ese que respeto que tu perdiste hoy.
...
Yo te amo y eso no puedo negarlo,
pero hoy me obligaste a tomar una decisión,
decidí ganarle al miedo la batalla,
decidí que hoy amarme a mi misma es mejor.
...
Nota: Todos los separadores son de mi autoría. Contenido original publicado en varias redes con el mismo nombre de usuario.