"Los ojos son las ventanas del alma". Esa frase la he escuchado en alguna parte, y la verdad, debo decir que coincido. Una mirada dice cosas que muchas veces, ni las palabras son capaces de expresar o transmitir.
Las miradas esconden secretos a la vista de todos. Si fuéramos capaces de descifrarlas conscientemente, ¿qué no podríamos lograr?, ¿cuanto no llegaríamos a conocer a las personas? o ¿qué no podríamos comunicar cuando necesitamos permanecer en silencio y al mismo tiempo decir mil palabras?
Hay miradas que enamoran, miradas que matan, miradas que entristecen, miradas que alegran. Un simple contacto visual con la persona correcta (o incorrecta) es suficiente muchas veces para cambiar nuestro estado de ánimo. Nuestra conciencia ciega nos impide saber lo que dicen, pero inconscientemente, recibimos los mensajes. Y los recibimos tan fuerte que una mirada puede arruinarnos o alegrarnos el día.
Es simplemente fascinante el poder que poseen... poder que me sirvió de inspiración, y en mi obsesión con el universo, las nebulosas y especialmente, con los ojos, concebí la pintura que procederé a mostrarles.
Plasmada con acuarela sobre una cartulina blanca de 28 x 34 cm.
Experiencia
Esta pintura viene con una anécdota personal que aprovecharé para recordar lo que he venido resaltando en varias publicaciones.
La siguiente imagen muestra lo que por unos cuantos minutos, pensé, había sido el resultado final:
¡Esta terminada!; dije al fin. Estaba muy emocionado porque había sido la segunda pintura nacida de mi inspiración, y a mi parecer, había quedado mejor que la anterior. Se la mostré a mis padres muy contento y luego me puse a admirarla.
Fue entonces cuando mi mente hizo un "click". Tenía algo extraño, algo le faltaba, pero no sabía decir qué. Me puse entonces a detallarla minuciosamente determinado a encontrar la falla, el cáncer que había frenado en seco mi satisfacción por el resultado. Cuando finalmente me di cuenta de lo que era, me sentí bastante estúpido; ¡LAS PESTAÑAS! ¿Cómo pude haberlas pasado por alto? Era demasiado evidente. Tan evidente que ni cuenta me di que las había omitido totalmente. Luego, como es obvio, no me quedo más que tomar el pincel y culminar lo que en mi error creí haber terminado. En ese momento no lo había firmado, así que técnicamente no estaba terminado (yo echándole teipe, jaja).
Lo que quería recordarle a todos con esta anécdota es la importancia de hacer una revisión minuciosa y exhaustiva de los dibujos o pinturas una vez crean los han terminado, porque siempre hay detalles. No ha habido una vez en la que haya hecho una pintura y no haya retocado alguna parte de la misma, así que no lo olviden.
Su destino
Esa pintura es una de mis favoritas. Desde que la pinté, la tuve guardada esperando no se qué, hasta que un día mi amiga estaba viendo mis trabajos y le gustó bastante, así que se la regalé.
No pudo haber quedado en mejores manos. Ella es una de mis mejores amigas y si voy a dejar una parte de mi con alguien, la dejaría con ella con los ojos cerrados. Se que leerás esto, Osmari, asi que; ¡Te quiero mucho!