Cuando era feliz en mi jardín había plantas que cuidaba con mi amiga Romina; ella me trajo una caja rectangular muy grande que llenamos de tierra y plantamos “hierbabuena”. La hierbabuena creció y nosotras nos sentábamos en las escaleras bebiendo mojitos.
Cuando era feliz me reía con menos sarcasmo y disfrutaba más de las voces de los niños. En el salón también tenía plantas que crecían alegrando el lugar con formas y colores. La gente visitaba mi casa y conversábamos, creía en la gente… creía en más razones que yo misma para luchar.
Pero ya no soy feliz, esta claro, no tengo plantas que cuidar, ni amigas con quienes tomarme un mojito. Ahora solo puedo reír de manera sarcástica odiando a la raza humana.
Ahora simplemente no quiero estar, me han perdido todos, quiero cerrar los ojos y estar en ninguna parte.