A la Dulcinea con o sin tacones
A la Dulcinea con bandera
A la Dulcinea de mirada eterna,
mirada de vientre y nuevo siglo.
Dirige ahora tu palabra a Cervantes
y narra, querida amiga,
cómo eres tú
quién día a día rescata a un Quijote incomprendido.
Cómo tus manos crean desafíos y soluciones;
cómo tu voz se alza en un suave canto
o fuerte grito
y cómo son tus piernas
las que sujetan el mundo.
Dulcinea santa, Dulcinea libre
Dulcinea joven, Dulcinea de mil lunas
Dulcinea fuerte,
de rostro escondido
inmortal, compañera.
Estas fueron mis palabras en la celebración del 8 de marzo ante las mujeres de Paniza, en medio de una ran fiesta, merienda, regalos y risas.