No es la edad que tengo, ni lo que la gente dice, sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte. - José Saramago
Hace un tiempo atrás acompañé a un amigo a una pauta audiovisual en un ancianato de San Agustín - Caracas, donde se iba a dar un evento de caridad para los ancianos que en ese lugar residían. Lo acompañaba porque esa misma noche íbamos a trabajar y pues para no hacer tantos viajes decidí pasar todo el día con él ayudándolo.
Tenía mi cámara encima y realmente no planeaba usarla esa tarde, pero el recorrido de mi mirada se detenía y detallaba cada mirada que contenía ese lugar donde nos encontrábamos. Estábamos en la zona del comedor, donde había varias mesas para un almuerzo general entre todos los ancianos y el equipo del lugar. Algunos señores estaban contentos, otros charlaban entre ellos, varios caían del sueño y unos cuantos tenían cara de amargura.
Honestamente nunca me han atraído estos lugares porque suelen transmitirme un aura bastante deprimente y delicada que no me agrada mucho compartir. Yo he vivido casi toda mi vida con mis abuelas (materna y paterna) y siempre hemos tenido una dinámica interesante de bromas y conversaciones largas, muy largas, pero... Con estos señores, desconocidos, no sé cómo reaccionar, no suelo abrirme mucho a conversaciones y en oportunidades prefiero pasar del trato.
El mejor dialogo que pude crear en ese momento con las personas y sus miradas fue a través de mi cámara, capturando sus expresiones, sus estados anímicos y de salud.
Lo que más me entristece de compartir estas imágenes es saber que más de un retratado seguramente estará descansando en paz en este momento. Conservando así en este post su memoria o al menos inmortalizando ciertas facciones de su rostro.
A pesar del hecho de yo no buscar conversación con ninguno de los retratados, uno de ellos decidió hablarme y contarme un poco de él. Honestamente no recuerdo su nombre, creo que no se lo pregunté, pero fue este señor:
" A mí me dio un ACV hace poco, y me afecto el caminar, también me entorpeció el habla y casi me mata.
Por eso es que uno no tiene que darse tanta mala vida y hacer lo que le gusta, como tú.
Igual yo me siento bien, me siento mejor. Antes si me dolía mucho todo, pero ya no tanto."
Y así concluyó aquel señor luego de soltar todas sus palabras mientras yo escuchaba y asentía con la cabeza. Luego no habló más, me miró directamente a los ojos para terminar mirando al suelo mientras yo realizaba esta captura.
De resto solo me queda compartir con ustedes aquellas miradas y aquellas líneas de experiencia en cada rosto que se contenía en ese lugar:
Detalles
Zona de reposo
Pasatiempos
Rostros
Sombrereros
En honor a todos los señores que se dejaron retratar.
Los que están y los que ya no nos acompañan

Fotos realizadas con una canon sx40hs