Según la Organización Mundial de la Salud, la Tercera edad (en algunos casos la llaman vejez), comienza a partir de los 60 años en los hombres y para la mujer a los 55 años, cuando generalmente aparece el periodo menopáusico. Como sucede en mucho caso, el ingresar a esta clasificación etaria, representa la separación de la vida laboral o jubilación, suele describirse como una etapa de reflexión, descanso, y de retomar las oportunidades que se dejaron de lado para cumplir con las obligaciones asumidas en la juventud o edad productiva, como era formar una familia y velar por la crianza de los hijos o el desarrollo profesional, o quizá a actividades que suponían una prioridad sobre algunos de sus sueños, es la etapa en la que hay que darle paso a la nueva generación que los reemplazara en muchas áreas que han formado parte de su vida.
Pertenecer a la tercera edad o adultos mayores como también se les llama, implica que las personas comienzan a presentar trastornos de salud, que los imposibilita para realizar algunas actividades, soledad por la partida de los hijos, perdida de parientes y amigos, y otra serie de acontecimientos que provocan depresión, tristeza, y en general un alejamiento de la vida social y como el envejecer es un proceso fisiológico del ser humano, inevitable y natural que produce además los cambios físicos propios de la edad también influye en el aspecto psicológico. A las personas mayores se les hace difícil adaptarse a los cambios y hábitos que antes tenían, cambian la personalidad y hasta se vuelven violentas.
En esta etapa cuando se espera que habrá cierta tranquilidad, la readaptación a los nuevos estilos de vida, se tienen muchas expectativas y hasta se forman nuevos sueños y metas, pues el espíritu joven de algunas personas la hace fuertes en lo que puede ser una tragedia para otros, lamentable y sobre todo en los países latinos, observamos como estas personas que han entregado la mayor parte de su vida a distintas actividades para el crecimiento familiar y nacional, no son valoradas, al contrario, vemos que a medida que pierden sus habilidades, también pierden el respeto, la consideración, hasta los beneficios financieros, algunos solo viven de una pensión que el Estado les asigna y que para poder disfrutarlas, deben aglomerarse en las instituciones bancarias, es al final el deterioro de la calidad humana.
Entonces ¿Qué podemos hacer?
Primero agradecerles su dedicación y entrega por tantos años, ellos son un libro abierto lleno de información y experiencias, un baúl de tesoros listo y a disposición de todos.
Prestarles la mayor atención y consideración para cubrir sus necesidades básicas
Seamos conscientes de sus limitaciones físicas y ayudemos a que puedan emprender y adaptarse a un nuevo estilo de vida o realizar actividades que los mantengan con una mejor calidad de vida.
Los adultos mayores pueden presentar una disminución de su autoestima, por tanto debemos prepararnos con las estrategias que nos permitan brindarles el apoyo necesario que les demuestre la importancia que tienen en la familia.

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Son pocas las atenciones que podemos dar a nuestros seres queridos y amigos en esas condiciones, y no olvidemos que más temprano que tarde también estaremos formando parte de esa gran familia de la tercera edad que cada día se hace mas extensa.