¡Hola, Steemeros!
Es por ello, que aprendí con el tiempo y las experiencias, tanto ajenas y propias, que hay que saberse amar para saber amar. Porque amar a otra persona requiere de mucha energía y que va mucho más allá de los límites, tanto así de ser capaz de hacer por esa persona lo que jamás creíste que nunca harías. Ejemplo: cuando se ama suelen perdonarse y aguantar muchas cosas, quizás por miedo a perder a esa persona o simplemente porque le dan más peso a lo que sienten que al problema o situación que se acarrea en el momento.
Está claro que todos cometemos errores, nadie es perfecto, somos humanos y erramos. Pero también es cierto que cuando se ama no se hace daño, de hecho, se suele poner a esa persona por delante de nosotros mismos. Y es ahí cuando radica la disminución de sí mismo. ¿Qué tanto puede uno minimizarse solo por ver feliz al otro?, la respuesta es: ¡Mucho!. El problema no está en que lo hagas, sino en lo frecuente que lo hagas. Porque inconscientemente te despersonalizas por completo y esa persona que se refleja en el espejo no se parece en nada a la que creíste que de verdad amabas, y todo por satisfacer la demanda del Otro.
Es por eso que cuando llega el desamor, no solo duele el apego generado hacia ese Otro, sino la despersonalización que se crea de uno mismo. De este modo, las personas se cierran al amor. Y está bien, cada quien sobrelleva las circunstancias de manera muy distinta, pero... el amor mientras más se reprime, se esconde, se busca eliminar, no va a desaparecer. De hecho, cuando esto ocurre, de que no se procesa ni se sublima o se transfiere, se desborda y sale de su cauce, y es ahí cuando se dice Amar al primero que pase.
Por eso, pienso que sería tan conveniente educar a amar(se) desde pequeños. Existirían menos adultos vacíos y con menos ansias de sentirse amados por no saber amar. Y de este modo, enseñar que el amor es lo que somos. Es decir, si eres irresponsable, amaras irresponsablemente, tu relación afectiva será así, irresponsable. Lo mismo aplica si eres deshonesto, atraerás a otras personas con mentiras. Si eres inseguro, ni para que contar, será un vinculo afectivo ansioso. A diferencia de si eres LIBRE y con una mentalidad sana, las relaciones afectivas serán trascendentales y saludables.
Un amor completo, sano y altamente gratificante se encarga de acercarnos más a la tranquilidad que al sufrimiento. Y esto es algo que muchos no ven o no quieren aceptar. Ademas, es la unión de tres factores: deseo, amistad y ternura. Mejor conocidos como:
Eros (deseo): Es lo posesivo, lo dominante y lo impredecible. Hace que nos confrontemos y nos descubramos de aquello que por miedo o pudor buscamos ocultar. Ya que, esta arraigado a la sexualidad, al placer, a todo lo instintivo, lo biológico y los impulsos. Es lo que se experimenta en el principio de una relación. Por lo tanto, es un amor que no dura a largo plazo, ya que busca el flirteo y el juego.
Philia (amistad): Es trabajado, construido y ejecutado día a día. Por ello, es un amor atento, de unión y lealtad. Va de la mano con ese amor generado hacia los amigos, familia o la humanidad en general. Así que se dice que es un amor que va en alianza con lo valorativo, lo sagrado y que comparte ideales.
Ágape (ternura): Es la dulzura, el buen trato, el contacto físico reflejado en las caricias. Ademas, es incondicional hacia las personas, es compasivo, amable y cuidadoso. Es por ello que, es un amor sensible, desinteresado y que no busca placer para sí mismo sino que lo encuentra y le satisface dar.
El amor es un sentimiento bonito, aliviana o transforma las cargas y las vuelve indoloras. Somos nosotros mismos quienes hacemos del amor una tortura y sufrimiento. Hay que saber amar, y amar con inteligencia. Es decir, todo a la medida y a su momento. Además, amarse, es aceptar y reconocer que merecemos mucho más allá que un simple deseo (eros), que podemos recibir y dar ternura (ágape).
El amor requiere de dos sin dejar de ser uno. Porque amar no es complicado, los complicados somos nosotros.