Seguramente son muchas las veces que has escuchado hablar de Ángeles ¿verdad? De aquellos seres de luz, especiales que custodian a todo el mundo bajo la orden divina de Dios, incluso en la Biblia son varios los versículos que hablan sobre ellos (uno de mis favoritos es el Salmo 91:11). Particularmente creo en su existencia y les tengo un especial cariño y respeto, me gusta pensar que nunca estoy solo y que Dios los envía a mi resguardo siempre, en ocasiones suelo “hablarles” y pedirles favores especiales, como en un simple acontecimiento del día, por muy pequeño que este parezca, eso sí, siempre situando a Dios en primer lugar. Creo que hay Ángeles de todas formas, tonos, tamaños y numerosas características y que existe una especie de “sucursal” en el cielo donde los puedes contactar o mejor dicho pedirles ayuda en diferentes tipos de circunstancias, es decir, espíritus celestiales que te ayuden con: el amor, el trabajo, la familia, como protectores y todas las cosas que se te puedan ocurrir, y solo están allí esperando a que su ayuda sea solicitada.
Sin embargo en esta ocasión, no es únicamente de ellos que quiero hablarles, sino de otro tipo de " Ángeles" o bueno por lo menos así a mí me gusta llamarles, estos son los de carne y hueso que Dios pone en nuestro camino; puede que empieces a pensaras que estoy un poco loco, pero la verdad es que siempre he creído que nada en la vida pasa por casualidad, absolutamente todo tiene un propósito (eso opino) y que Dios ha dispuesto que suceda para brindarte algo que necesites en ese momento, ya sea una lección de vida, algo durante una escasez de cualquier tipo, ofrecerte una respuesta e incluso colocarte una que otra prueba de fe.
Muchas veces su manera de hacerlo es por medio de personas indicadas que llegan a tu vida en el lugar, momento y tiempo preciso para ser tu “Ángel del camino” (ya sea que los conozcas o no, siempre serán de gran bendición). A veces a través de cosas tan sencillas como alguien que te alegro un día que marchaba con mucho estrés o tristeza, algún aventón en el camino hacia tu lugar destino, incluso hasta en situaciones de mayor desesperanza como alguna enfermedad o algún alimento en un momento en que no tenías nada que comer, y eso solo por ejemplificarse un poco lo bendecidos y afortunados que somos todos la mayor parte del tiempo, aunque lamentablemente en pocas ocasiones nos damos cuenta.
Un ángel con rostro de mujer
Son incontables las veces que Dios ha enviado Ángeles en mi camino, creo que desde que nací, así ha sido, por lo tanto son numerosas las anécdotas que podría contarles en donde he sido el principal testigo de la labor de Querubines en mi vida. Sin embargo, esta vez quisiera compartirles una de las que más conservo en mis memorias con mucho cariño.
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Si tuviste oportunidad de leer mi post anterior (presentación a steemit) sabes que estoy en una etapa de aprendizaje que denomino “odontólogo en formación”, y para nadie es un secreto que la odontología es una de los estudios universitarios de mayor demanda económica en el mundo. Cuando decidí estudiarla era consciente de eso, pero la verdad estaba bastante lejos de la realidad, pues en mi caso además de los gastos académicos implicó mi traslado a otro Estado (territorio) de mi país, ubicado a ocho horas de distancia de donde vivía habitualmente con mis padres; en una ciudad donde no conocía absolutamente a nadie y en una época de escasez y fuerte crisis económica en mi amada Venezuela, donde la inflación económica (Incremento excesivo de algo) es parte de tu cotidianidad. No obstante, desde entonces no todo han sido cosas negativas, porque DIOS envió a mi camino un Ángel con rostro de mujer; una tierna, inteligente y maravillosa joven que en una ocasión cinco años antes aproximadamente mi papá había conocido casualmente en la plaza de mi pueblo natal y que le había comentado en aquel momento que vivía en la ciudad donde yo estaba planeando iniciar estudios, fue entonces un día en casa cuando mi padre se acordó de aquel agradable encuentro con la joven y que de pronto en un viejo móvil suyo que guardaba en un cajón lleno de polvo encontrado en el garaje de la casa quizás aún estaría su número telefónico registrado, y bueno el resto ya se lo imaginaran…
Hoy agradezco profundamente la presencia de muchos Ángeles en mi vida
Estoy seguro que muchos han tenido en su vida historias así e incluso más interesantes que la mía, y quizá difieras de mi punto de vista frente estas situaciones y no te guste llamarle “Ángeles” a estas personas, como en mi caso, lo cual es totalmente respetable; pero mi principal objetivo con mi post no es conseguir tu aprobación, sino invitarte a valorar, agradecer y si es el caso compartir estas vivencias para ser multiplicadores de mensajes positivos en la vida y de igual forma inspirar a muchos para que juntos cada día nos convirtamos en un ÁNGEL en el camino de alguien, sin importar si este se da cuenta, te lo agradece o no, pues lo realmente importante es poder aligerar algo de sus cargas y “problemas” en ese momento y contribuir un poco con los Ángeles imperceptibles en sus misiones.
Y recuerden… ¡¡Soñar en grande, amar mucho y reír siempre!!
QUIERO AGRADECER ESPECIALMENTE A LAS COMUNIDADES DE @CERVANTES POR SU INCREIBLE RECIBIMIENTO Y AL EQUIPO DE @MOSQUETEROS POR TODO SU APOYO ¡¡UNO PARA TODOS Y TODOS PARA UNO!!