Y así sucedió... Sustituimos el aire, el agua, el fuego, y el amor a la tierra por cadenas que desconocíamos en aquella época, pero mediante el miedo y la fuerza nos fueron impuestas. A día de hoy, nosotros mismos buscamos las cadenas, estamos "cómodos" siendo esclavos de dogmas, adoramos a dioses que nos enteramos hace poco que existían, que venían exigiendo prendas de vestir y dando reglas de moral. Pero en lo más profundo, un ser siempre pugnará por rehabilitarse, siempre buscará romper las cadenas, siempre buscará el despertar total de aquello que realmente eres. Ahora, ¿Qué eres?.