Hoy me gustaría hablar de derechos, donde empiezan los de unos y donde acaban los de otros.
Como muchos de vosotros sabréis, hace unos días la compañía Ryanair anuncio que suprimia más de 2000 vuelos hasta finales de octubre para mejorar la puntualidad. Es decir, actualmente está cancelando unos 40 vuelos diarios.
En comunicado oficial la compañía aseguró que esto se debe a problemas de puntualidad debido a huelgas, vacaciones de pilotos mal gestionadas, condiciones meteorológicas…
¿Realmente una compañía con tantos beneficios puede suprimir tal cantidad de vuelos sin sufrir un castigo ejemplar por parte de las autoridades?
Se prevé dificultades en el sistema de transporte de Londres debido a la huelga convocada en el metro de esta ciudad para el día 5 de octubre. Este día no ha sido escogido al azar, es el día en el que juega la selección de Inglaterra partido de fútbol y se prevé desplazamiento masivo de fans tanto ingleses como Eslovenos a Londres.
¿Realmente los trabajadores del metro de Londres tienen derecho a causar tantos inconvenientes a los habitantes y visitantes de su ciudad?
La tensión en Cataluña va en aumento, las concentraciones y manifestaciones tanto a favor como en contra del referéndum para la independencia están provocando enfrentamientos no solo en Cataluña sino enemistando a media España.
¿Realmente unos independistas tienen derecho a interferir en la vida cotidiana del resto de ciudadanos para conseguir sus objetivos?
Podríamos debatir sobre donde empiezan los derechos de unos y acaban los de otros y posiblemente solo llegaríamos a un acuerdo; hay que encontrar una respuesta y hay que encontrarla lo antes posible, porque el simple hecho de debatirlo provoca odio, rabia, tensión.
Lamentablemente todos tienen razón; el independentista, los trabajadores del metro, la compañía de aviones, todos tienen derecho a reivindicar lo que creen justo, pero desde mi punto de vista algo es erróneo.
Hay que dialogar y no imponer ideas. La compañía aérea debería dialogar antes de tomar una decisión tan drástica, los empleados deberían dialogar antes de provocar el caos en el sistema de transporte de Londres, los independentistas catalanes deberían dialogar…
¿Pero qué pasa cuando el dialogo está agotado?
La respuesta a esta última pregunta se la dejo a ustedes para que reflexionen.