Recuerdos capturados en una fotografía
Todo comenzó así...
''Cachetona''
Mi abuela lucía un vestido sencillo de color gris y sus zarcillos de oro favoritos. Su cabello era blanco en su totalidad y le gustaba tenerlo corto. Se puede observar sus grandes mejillas, esta característica era muy particular en ella y yo solía destacarla con frecuencia. Incluso, solía llamarla ''mi cachetona''.
Emida Tua de Bello tenía algunos kilos demás, su piel blanca estaba llena de muchas arrugas debido a su edad. Sus ojos aparecen cerrados y se encuentra apoyada sobre la mesa cubierta con un mantel amarillo pastel, lista para soplar la vela de su torta de cumpleaños.
Para esa noche del 12 de Octubre de 2011, mi tía Magaly se había encargado de preparar la deliciosa torta que aparece en la foto, tenía un aspecto muy provocativo. Estaba decorada con ruedas de piña y algunas pasas. Emida estaba muy feliz por tener a toda su familia reunida en ese día tan especial para ella.
Su último cumpleaños
Ver esa fotografía me trae lindos recuerdos, muestra la belleza de mi abuela y su último cumpleaños entre nosotros, nadie estaba preparado para eso. Cada vez que la recuerdo me gusta imaginármela en sus mejores momentos, cuando estaba feliz y era muy dulce.
Con el transcurso de los años fue perdiendo la lucidez, sin embargo nos hacía reír con sus ocurrencias. También circulan en mi memoria esas veces en las que teníamos conversaciones sobre su vida y esas ocasiones en las que me protegía y cuidaba de mi por las tardes, mientras mis padres trabajaban.
La fotografía la tomé con mi cámara digital Kodak y a las semanas me dirigí en compañía de mi mama y de mi hermana a realizar la impresión en papel fotográfico. Más tarde, mi mamá colocó la foto en un portarretrato de color negro que posee algunos corazones de color morado. Este se encuentra ubicado en la habitación de mis padres, exactamente sobre una mesita de noche.
Mi abuela y el mariachis:
Capturar los buenos momentos nos hace recordar esos instantes felices, las imágenes son valiosas y nos regalan sonrisas. Luego de 7 años mis recuerdos siguen intactos y sé que ella me cuida desde el cielo.
Se despide, Diana.