En el silencioso crujir de la noche grito tu nombre
a la luna, pues, escucha las plegarias de los corazones enamorados.
Guardo la esperanza de que lleve mis mensajes alguna vez a tu ventana.
Siempre te siento conmigo, aunque tangiblemente no estés.
Acaricio mis labios endulzándome de ti
Y envolviéndome en el imaginario de tu aroma
Que me recorre la piel cuando tu imagen evoca en mi alma
Mis ojos cuentan las horas para verte clavado en mis pupilas y perderme para siempre en el mar de tu mirada, mi amor...