Ese vicio es solo el intento desesperado de tu interior de decirte que le falta algo. Él tiene una herida que no ha podido sanar.
Intentas ocultarla.
En tu imposibilidad de hacer relación contigo, anhelas sentirte mejor.
Ese humo recorriendo tus pulmones, ese liquido bajando por tu garganta, las electrizantes sensaciones antes de llegar al orgasmo.
Todo tiene que ver con tu deseo de escapar de algo que no comprendes.
No puedes vivir sin ellos. Es tu forma de encontrar estabilidad. Ves como tu vida no es la misma. Gastas la mayoría de dinero y tiempo en ello. Ya no puedes mirarte al espejo, tu aspecto ha cambiado.
He visto tus lágrimas cuando intentas ser libre de ellos pero caes y caes. Te culpas, te hieres. Piensas que no tienes futuro. Imaginas que nunca podrás tener la bonita libertad.
Estas gravemente hundido en un hoyo.
El buscar ayuda no es sencillo. Muchos juzgan y aconsejan. Nadie ayuda y comprende.
El grave problema está en que intentas quitar aquello que te brinda un escape e intentas dejar esa herida al descubierto, sin curar.
El trabajo de ser libre conlleva un trabajo doble. Se tiene que dejar el vicio y reemplazarlo por un habito que te cause un placer duradero y te ayude a hacer una vida diferente.
Intentar solo dejar el vicio es frustrante. Caerás, caerás y solo sufrirás.
Comienza a trabajar en ti. Busca que es lo que falta dentro de ti.
Busca un pasatiempo, hazte el amor, cambia la adicción por otras formas de darte amor.
Asi lograras la bonita libertad.