El bosque Aokigahara es un bosque de 35 km2 ubicado al noroeste de la base del Monte Fuji entre la prefectura de Yamanashi y Shizuoka, Japón. Según cuenta la historia en el Japón feudal del siglo XIX, cuando las hambrunas y las epidemias azotaban a la población, las familias más pobres abandonaban a su suerte a los niños y a los ancianos que no podían alimentar. Por este motivo, surgieron relatos que afirmaban que el bosque estaba encantado por los fantasmas de los que allí murieron.
Su fama como lugar de suicidio se debe a varias menciones, en 1960 se publicó la novela Nami no Tou de Seicho Matsumoto, en la que al final de la obra dos amantes se suicidan en el bosque. Además, en 1993 se publicó El completo manual del suicidio de Wataru Tsurumi, una guía para suicidarse donde recomienda este bosque como un lugar idóneo para quitarse la vida. Y en el 2016 se estrenó una película llamada “The forest” basada en la historia de este bosque.
En este bosque se suicidan cerca de 50 a 100 personas por año, en todo el mundo es uno de los lugares favoritos para aquellas personas que quieran acabar con sus problemas (aunque no es una solución alternativa) y optar por el suicidio. Cada año este bosque atrae una gran cantidad de turista pasa saber cuál es el gran misterio que esconde. El turismo ha sido limitado únicamente a zonas vigiladas, aunque no está prohibido adentrarse al bosque, el gobierno japonés ha colocado letreros en varias partes del bosque con mensajes “Tu vida es valiosa y te ha sido otorgada por tus padres. Por favor, piensa en ellos, en tus hermanos e hijos. Por favor, busca ayuda y no atravieses este lugar solo”. Aquellas frases están acompañadas con un número de telefónico donde un operador está listo para hacerte cambiar de opinión en caso de que estés con la decisión de acabar con tu vida.
Aunque en esta práctica de suicidarse en el bosque ya lleva décadas, muchos analistas concuerdan en que los últimos años los suicidios se han multiplicados, debido a la soledad que sienten las personas dentro de la sociedad japonesa. Con las nuevas tecnologías los jóvenes japoneses se aíslan más y más hasta el punto de sentirse terriblemente solos y se guardan sus problemas sin contárselos a nadie…