A partir de la gradual desaparición del Feudalismo en Europa desde el siglo XIII, fue surgiendo el Mercantilismo, fundamentalmente a partir de la conquista y la colonización de América, África y parte de Asia, esencialmente sus zonas costeras, por parte de Portugal, España, Inglaterra, Holanda, Francia, Dinamarca a partir del siglo XV. Esa primera gran expansión de Europa terminó por enterrar al Feudalismo, y abrió las compuertas del mundo encerrado en sus feudos y castillos hacia nuevos horizontes comerciales, económicos, culturales, de dominación y esclavitud.
Junto con la expansión se fue configurando una nueva economía concebida como Mercantilismo, que se sustentaba en que la riqueza de las naciones es determinada por la cantidad de oro y plata que acumulara o tuviera cada reino, tanto en lingotes, al granel, joyas o monedas. Para preservar la riqueza era necesario el monopolio de la producción y el comercio, es decir la expresa prohibición de los extranjeros de comerciar con los países; solo los nacionales y, con previo permiso del Rey o Real Cédula, podían ejercer el comercio en su país.
Fuente: https://de.wikipedia.org/wiki/Giovanni_Antonio_Canal
Cada Reino o potencia europea empezó su expansión por América, África y Asia; y los únicos que podían comerciar y producir en esas colonias eran los súbditos del país o rey dominante, o a quienes de manera excepcional le dieran permiso para ello. Con la interacción económica, de producción y comercio, aunque monopólica, empezó un gran impulso a la monetización, que no se ha detenido jamás, y permanece hasta el día de hoy. Sólo se producía lo que el Rey y su gobierno decidieran, a través del Estanco, que era la extensión del monopolio y control productivo. El Rey era el único que podía permitir la entrada de mercancías que provinieran de otros reinos o países. Cada Reino procuró conquistar y colonizar tierras en todo el mundo, como símbolo de su poderío y de su riqueza. El poder armado existía para garantizar el dominio colonial y la extracción de riquezas, así como para dar seguridad a las naves que traían productos desde esas colonias, o llevaban los productos de las metrópolis a dichas colonias.
Fuente: http://historiasocial.cl/2016/04/05/mercantilismo-recaudadores-impuestos/
Pronto empezaron las contradicciones, los conflictos y las guerras entre las monarquías y los piases colonialistas por el reparto y control del botín colonial. Las armas tuvieron un explosivo crecimiento, porque todos las necesitaban para defenderse, para atacar y apoderarse de nuevos territorios. La pólvora que habían inventado los chinos desde tiempos remotos, pero que solo usaban para fuegos artificiales, fue usada por los europeos para inventar armas de fuego que determinaron el poder de un reino. Las naves empezaron a llenarse de cañones, y los barcos, carabelas, fragatas y bergantines fueron creciendo y pasaron a tener hasta 240 cañones cada una.
El monopolio comercial y el control de la producción pronto entraron en profunda contradicción con las crecientes necesidades del mundo. Los reinos y países que se abrieron a la producción y el comercio se fueron adelante en riqueza y bienestar para sus pueblos como fueron Inglaterra, Holanda, Dinamarca y, en menor medida Francia desde el siglo XVII. Los que se mantuvieron encerrados en el monopolio del comercio y en el estanco de la producción, se estancaron y empobrecieron. Casos como España, Portugal y Rusia. Eso que llamamos desarrollo de las fuerzas productivas no pudo continuar en los cercos estrechos del mercantilismo, del monopolio y el estanco, e hicieron saltar las barreras que las oprimían a través de más producción y más comercio. En este contexto donde surge una nueva teoría y un Nuevo Modelo Económico: El Liberalismo.