"Muy atemorizado me encuentro desde el momento en el que me disparaste y a pesar de que no fue con un arma de fuego. Lograste capturarme y caí como adicto al deleitarse con su obsesión, ¿será que de ti se puede escapar?"
Tengo miedo a no olvidarte o seguir pensándote e inclusive verte para siempre así no te des cuenta. Sé que solo es un capricho el querer tenerte, pero algunos pecados sí que valen la pena tenerlos así sea por un instante, supongo que tú eres mi peor vicio y miento si digo que no sé cómo deshacerme de ti. Hablarte ya me aburre y si te soy sincero no es que te vea, realmente solo me fijo en tu recuerdo y en como solías ser, esas sonrisas que nos solíamos brindar sobretodo la tuya que siempre me va a encantar además de que siempre supiste envolverme jugando con tus labios ya sea mordiéndolos o haciendo forma con ellos.
La vida jamás me pareció justa hasta que deje de tener eso en mi mente. Algunas cosas son para dejarlas pasar, simplemente están para ser ignoradas.
Admito que ya no quiero escuchar tu voz o por lo menos no lo quiero hacer si no va para mí. Lo mismo va tanto para tus ojos como tu mirada, si no es la nuestra cruzándose en el camino entonces ¿para qué tenerte en mi mente?
Solo faltaba verte para que así convirtieras un simple momento, en una escena digna de ser escrita y narrada para este fiel seguidor de lo cursi y romántico. Aunque suene bobo es de esta manera en la que te proyectaste en mi mente.
Al final ese siempre fue mi error, dejarte apoderar de mis pensamientos es algo que no debí permitir.
Y es cierto que el tiempo se vuelve absurdo si solo te mantengo como una idea. No sé si llamarles a las horas minutos y a los minutos segundos.
Es allí donde caigo en cuenta qué jamás pensé en perder la cordura cuando de una mujer se tratase.
Si esto no es lo mío, ¿por qué me apasiona tanto el amor?
Todos los colores para mi están envueltos en escalas grises y siendo honesto no esta tan mal. Inclusive aquí se puede encontrar belleza, te había pedido que me ayudaras a olvidar esa idea, y de esa tal escala, pase a los colores sepias hasta llegar a las más vivas y reales formas de apreciar la vida. Que irónico que en el transcurso ahora seas tú lo que no sale de mi subconsciente.
He permitido que mi pasión quebrantara y a decir verdad no tuve que haberlo dejado pasar ¿qué tan débil fui para dejar que ocurriera tal catástrofe? Entonces allí la noche me ayudo a comprender que lo que alguna vez pensé que jamás acabaría, era cierto nunca se fue y siempre estuvo. Ni tú, ni cualquier persona puede arrebatarme ello. Porque tarde o temprano volveré a caer con un lápiz en mano y un papel en apoyo a la acción de plasmar mis ideas, solo que ahora la podré acompañar de fotografías propias con el fin de poder transmitir las mil y un palabras que se encuentran en ella o por lo menos espero así, que pueda continuar esta larga travesía.