Más allá del hecho de que la ciudad de Barcelona es sin lugar a dudas una ciudad de gran belleza y energía, llena de espacios urbanos donde disfrutar plenamente de pasear, comer, o divertirse (es el caso de la céntrica Plaza Cataluña),
pienso que uno de los encantos intrínsecos de la ciudad son las obras arquitectónicas creadas por Gaudí. La Sagrada Familia, el Parque Güell, algunas de las casas que construyó para personas eminentes de la época, como es el caso de la Pedrera, o la casa Batlló, dan fe de su arte.
Qué época más extraordinaria para la creación debe haber sido esa de finales del siglo XIX y comienzos del XX, (lo recrea muy bien Woody Allen en "Medianoche en París") y qué maravilla que a alguien como al arquitecto Antoni Gaudí le hayan permitido construir esas increíbles edificaciones que llenan la ciudad de fantasía y ensueño, y que en su momento deben haber sido lugares muy sorprendentes y novedosos de ver y conocer, como la misma época.
La Sagrada Familia, a pesar de ser una obra incompleta, es de una belleza que parece que quisiera tocar el cielo, llena de adornos y formas redondeadas y angulares, así como mosaicos de colores y geometrías muy diversas.
Con detalles espectaculares como estas figuras que parecen conversar, o bien departir animadamente: Su cuerpo alargado y agudo sugiere esa mirada espiritual que apunta como una flecha hacia lo alto, con ímpetu e intensidad.
Y sus formas se recortan contra la ciudad, que le confiere un marco urbano peculiar y único a esta edificación.
Cada uno de sus ornamentos producen fascinación, tanto si la recorres por dentro, como si la observas desde fuera.
Por otro lado el Parque Güell se conjuga armónicamente con la ciudad, con la naturaleza,
y es un espacio de ocio donde la materia, sus formas redondeadas, sus mosaicos de colores, acogen al visitante como un reino de maravillas.
Un lugar en el que la naturaleza y la materia edificada se conjugan con alegría y con gracia.
Respecto a la Pedrera, que es un edificio residencial del que se preserva aún algo del mobiliario, pues se puede uno imaginar como habrá sido vivir ahí, crecer en esa casa de formas redondeadas, donde la fantasía era un componente más de sus muros, puede uno soñar con la idea de cómo sería ver todos los días esas paredes, esos objetos casi fantásticos, pero para ellos de uso cotidiano, sin duda ha debido ser toda una experiencia.
Y para concluir les dejo una fotografía, como todas las anteriores, también hecha por mí, de la casa Batlló, otro de esos extraordinarios y hermosos lugares creados por Gaudí.