Recientemente estuve de viaje por Lugo, en Galicia, visitando a unos amigos y si hay algo que caracteriza el paisaje gallego es lo verde de sus campos y lo bien que se dan los árboles frutales y florales en sus tierras.
De sus parques, he fotografiado una de las fuentes que ornamentan el parque Rosalía de Castro, tuvimos la suerte de que para esos días no lloviese, porque en verdad una de las causas de ese verde tan profuso del paisaje gallego es la humedad constante que riega en abundancia todo.
Aunque estaba apagada, me gustaron sus formas clásicas, casi minimalistas, era simplemente una fuente sencilla dentro de un entorno de naturaleza claramente intervenida para tener formas diversas, y sumergida dentro de un conjunto de árboles altos y de diferentes tonalidades de verdes.
Siempre me deleita ver la variedad de flores que abundan en las fincas gallegas, sus muchos colores y formas. En la de los amigos, a las afueras de Lugo, hice esta galería de fotos florales, pero también tenían un huerto, con todo tipo de frutas y hortalizas, tales como tomates, calabazas, fresas, acelgas, cebollas, etc.
Entre las muchas flores, estaban estas pálidas rosas de un tono sutil y desvaído, o bien estas otras pequeñas flores de un vívido violeta.
Y también esta hermosa flor de un naranja intenso y solar, que parecía un trozo de fuego sobre el césped.
Por último fotografié a esta enorme flor blanca, toda opulencia y grandeza, toda simetrías perfectas.
Pero sin duda, todas y cada una, maravillas de una naturaleza siempre generosa y pródiga.