Y otra llega, y por momentos parece que se solapan y dentro de la primavera hay días de perfecto verano, y dentro del verano días primaverales,
pero aunque ya haya entrado la estación estival, sigo encontrando huellas alrededor de esas escenas más propias de la primavera, como es el caso de la profusión de animales que inician un camino junto a sus crías.
Así que atrapado por la visión de estas blancas figuras, les hice una sesión de fotos, mientras surcaban el agua acompañadas de sus pequeños.
Y al lado de los níveos cuerpos adultos, las crías lucen un color deslavado, y aún tienen por delante un largo viaje hacia la adultez.
Viéndolos sobre el río en ese día nublado, es inevitable pensar en ese círculo incesante de las familias que van surgiendo, que van existiendo, que comparten un lapso de tiempo delimitado sobre la tierra, para después desaparecer.
No nos queda otra que intentar hacer nuestro viaje lo mejor que podamos, disfrutando del tiempo que nos es dado vivir junto a los que amamos.