Al acecho de mi sueño
entre las sombras,
surge despacio
reptando, gateando.
Trepa lentamente por mis pies.
Se posa en el vientre y noto
la sensación creciente,
la angustia.
Se arrastra por mi estómago
trae consigo las náuseas
y llega hasta mi pecho
para detenerse sobre el corazón.
Le da golpes, lo hace retumbar,
hasta que en la noche sólo se escuchan
mis latidos precipitados.
Continúa su ascenso hasta encontrar mi rostro
me nubla la mirada y se apodera de ella
pero su verdadero objetivo es mi cabeza,
siempre lo ha sido.
Trato de poner resistencia, pero no puedo.
Estoy inmóvil, asustado.
Escucho una voz antigua que me susurra al oído
"No temas, jamás te dejaré solo".
Autora: Daniela Olivero