"Hay ciudades que no necesitan piropos. Gerona es una de ellas..." me lo dice y lo escribe en uno de sus documentales de "Arqueomanía" para la 2 de Televisión Española (TVE) -de cuya cuarta temporada seré el narrador- su director, el historiador Manuel Navarro:
-Al cruzar el Río Ter y penetrar en la antigua villa medieval – recuperada de manera notable – la sensación de estar en otro tiempo – una sensación engañosa – se puede apoderar del viandante. Se trata de la fortaleza de la piedra, del discurso de la arquitectura, del resorte del alma que encienden los juegos espaciales...
(Imagen de la ciudad de Gerona, Cataluña (Spain), a orillas del río Ter. Obtenida en la web de viajes jetcost.es)
Como buen apasionado de la arqueología y sus misterios por revelar, Manuel Indiana Jones Navarro, describe con poética cartografía el trazado antiguo de Girona (su topónimo en catalán):
-Por las noches estas calles –que en ocasiones son también solitarias durante el día– parecen contar un secreto. Las ciudades han visto todo lo que ocurre intramuros, su alma está grabada por los episodios vitales de quienes la habitaron. Y en no pocas ocasiones esos episodios fueron violentos o luctuosos...
(Noche en Gerona. Pic free obtenida en hiveminer.com)
Su empeño es buscar a los judíos que habitaron Girona, aquellos que dieron esplendor al barrio del Cal, nuestro destino en este post. ¿Serían muchos?... Parece ser que, en hebreo, "cal" podía significar calle estrecha. Al respecto, Manolo cuenta que ese peculiar urbanismo de la judería se ha conservado. Estudiarlo nos acerca a la historia de aquellos judíos españoles de Gerona. Por ejemplo:
"El esplendor de la Aljama de Girona, que tuvo lugar en el siglo XIVº. Un siglo infestado de guerras, pestes y cismas". Sin embargo, en aquel complejo y violento magma hubo eruditos incluyentes de la talla de Raimundo Lulio, o Ramón LLul en catalán; una lengua medieval en la que escribió muchos de sus textos, además de en latín. Y en árabe, porque Lulio fue un estandarte culto de la convivencia entre las tres religiones del Libro: la judía, la musulmana y la cristiana (de la que fue teólogo y cuya fe profesó). Lulio, o LLul, se erigió como un pensador de primer orden en el siglo XIIIº. Protegido por el mecenazgo del rey Jaime IIº, inventó instrumentos como la rosa de los vientos y el nocturlabio, y sus textos están aún por desentrañar en su abundante totalidad.
(Raimon LLul pintado como teólogo de la cristiandad y las tres culturas monoteístas. Imagen obtenida en ofm.org)
Pero en aquel ambiente, como decíamos, Europa se desangraba por el Cisma en la Iglesia. Roma contra Francia. Los papas de Aviñón fracturan la Cristiandad y eso favoreció que proliferan órdenes y sectas por todos los territorios. En España los restos del esplendor musulmán de Al- Ándalus resisten todavía la conquista cristiana:
"La Iglesia había proyectado su Cátedra desde Roma. Allí, a orillas del Tíber, fueron presos y sacrificados San Pedro y San Pablo; allí, solapándose a las estructuras imperiales, nació la Iglesia como institución. Diversos avatares políticos llevaron al establecimiento en Aviñón de la Sede Papal. Y el mismísimo Petrarca, que vivió largas temporadas en la ciudad del sur de Francia, la llamó ¡Babilonia! y llegó a identificar Roma con Bagdad"
Resulta fascinante imaginar todo aquello... "Los papas de Aviñón, empezando por Clemente Vº, se hicieron inexpugnables en su fortaleza. Al visitar la ciudad provenzal, se percata uno del terror que debió de reinar allí durante el Cisma de Occidente. Es Provenza tierra de heterodoxias. Allí campearon los cátaros, allí nació Nostradamus y allí pudo ver la luz la primera Cábala que llegó a la península a través de los judíos catalanes establecidos en Gerona. En el barrio del Cal, varios maestros comenzaron su enseñanza desde el siglo XIIIº"
(Patio interior barrio del Cal, judería de Gerona, con una estrella de David en la solería. Imagen obtenida en espanarusa.com)
-Aquel Cisma de Occidente generó un ambiente de espías dobles, lealtades viajeras, miedo y milenarismo. Eso provocó que los sabios cabalistas gerundenses se ocultaran. La mística judía, la Cábala que hoy nos parece tan antigua, fue entonces una bocanada de aire fresco en aquella opresiva y viciada atmósfera del siglo XIIIº...
No parece descabellado afirmar ya, atendiendo a los resultados de todas estas investigaciones, que el libro más famoso de los que componen la llamada Cábala, centro de la mística judía, se escribió en España... CONTINUARÁ