Al terminar el repertorio de canciones destinadas para ese día, el pastor da inicio a la predicación, recuerdo que tomé el micrófono para orar. En mi oración decía que una nueva unción caería sobre la iglesia, unción que rompería el yugo de los oprimidos, y destrozaría las cadenas de los prisioneros, decía que todo aquél que llegara a ése lugar con necesidad, sería atendido y librado de sus ataduras. Yo no tenía ni la más mínima idea de lo que estaba por acontecer, no sabía que esa oración realmente tenía una direccionalidad y un propósito

Luego de esta oración apasionada, el pastor comenzó su sermón hablando sobre los dones del espíritu, estoy yo sentado en la batería con las baquetas en las manos, y veo entrar a la iglesia un hombre con ropas sucias y desgastadas, su apariencia era como de un indigente, al verlo entrar a la iglesia se apodera de mí un sentimiento de rechazo, acompañado de verguenza, yo me preguntaba en ese momento, ¿qué vas a hacer ahora, luego de esa oración en la que decías que una nueva unción caería sobre la iglesia?. En ese momento me sentía comprometido con aquél hombre que además de indigente se encontraba ebrio.
Este hombre entra a la iglesia y comienza a decir cosas sin sentido, saltaba de un lugar a otro, yo me sentía muy incómodo y a la vez con deseos de hacer algo, sin embargo no sabía qué hacer. El pastor se aproxima a él y comienza a ordenarle con voz fuerte "detente en el nombre de Jesús", de manera automática varios miembros de la iglesia se dirigen hacia donde está este ser indigente y comienzan a reprenderle como a una persona endemoniada, el mendigo se lanza al piso y comienza a gritar y a moverse descontroladamente, el pastor pide que le traigan aceite y cubre todo su cuerpo.

Yo me sentía muy incómodo y dentro de mí decía, "éstos no es lo que este hombre necesita", me sentía muy comprometido con éste hombre, sin embargo aguardaba esperando.
Luego de todo lo que le hicieron a este hombre, se levanta del suelo y noto que lo único diferente que éste hombre tenía era que ahora estaba lleno de aceite y sal.
Aún sentado en la banca retumba nuevamente el mismo pensamiento en mi cabeza, "ésto no es lo que éste hombre necesita". De repente una voz surge dentro de mí, una voz que no pude escuchar con mis oídos, pero la pude entender desde mi ser, esta voz me dijo por primera vez, "párate y abrazarlo". comencé a tener una discusión interna en la que decía, "¿que cambiará si le doy un simple abrazo?, ese nombre tiene otras necesidades más grandes que un abrazo mío, además yo no quiero abrazarlo", sentía rechazo.
Luego surge por segunda vez esta voz de mi interior que solo escuchaba mi ser, "párate y abrázalo", respondo nuevamente como si hablara con Dios dentro de mí, "señor si esto viene de mí no tiene importancia, que abrazo ni que abrazo, quién soy yo para abrazarlo a él". Por tercera vez surge esa voz dentro de mì, "párate y abrázalo", en esta oportunidad no pude pensar, ni objetar ni dudar, fue una respuesta automática, como cuando un militar responde a una orden de su superior sin oponerse.

De inmediato me levante de mi asiento, solté las baquetas y me dirigí hacia ese hombre sin saber lo que iba a suceder.
Una vez junto a este hombre lo abrase, mi barriga tocó su barriga, y como por arte de magia dentro de mi surge una fuerza impresionante, yo la llamo amor, comencé a llorar intensamente y gritaba "¡Dios quiero vivir así el resto de mi vida!", el sentimiento de rechazo y asco que sentía por éste hombre se transformó, comencé a besar su rostro, como un padre besa a un hijo que perdió, y lo creía muerto, pero luego lo ve regresa a casa.
Hoy en día me doy cuenta que los perjuicios y las costumbre me han alejado de mi real naturaleza, donde puedo entrar en contacto con mi ser y así poder comunicarme abiertamente con los demás. Con esta experiencia aprendí que no hay nada en éste mundo que nos haga mas grandes o mas pequeños que los demás, el verdadero amor no está condicionado a un buen perfume, o a una ropa elegante, o a una casa hermosa, el amor es una fuerza tan grande que no hay nada que se le oponga y pueda salir victorioso, el amor nunca deja de ser, y es para todos.
Hoy día me pude dar cuenta que he estado dormido por mucho tiempo y que son pocos los momentos en los que despierto.