El universo esta colmado por una infinita cantidad de objetos a distancias inimaginables, todas dominadas por una de las cuatro fuerzas fundamentales del universo, la gravedad.
La formación de estrellas y planetas, viene dada por la atracción de pequeños trozo de materia, este proceso puede durar millones de años. Las estrellas nacen de polvo y nubes de gas que se comienzan a acumular y por lo tanto el cúmulo va creciendo. Dependiendo de la cantidad de masa que se acumule puede ser una estrella como nuestro sol, mas grande o mas pequeña.
El sol, la luna, y los planetas tienen, evidentemente, una forma esférica. Dicen los expertos que el sol es la creación natural más redonda conocida por el hombre. Ha sido observado durante décadas y aunque no es fácil medirlo, se ha llegado a la conclusión científica que el sol es más redondo de lo se pensaba y de lo que se proyectaba en los modelos informáticos. ¿Quién o qué lo modeló o esculpió? Pues, la fuerza de gravedad ha modelado al sol, a la luna, a los planetas y a la mayoría de los grandes cuerpos que están en el espacio. La gravedad atrae con la misma fuerza desde todas las direcciones hacia adentro ocasionando que cualquier superficie irregular se compacte poco a poco en forma de esfera.
El principal agente determinante en la forma de los planetas, las estrellas y cualquier astro, es la gravedad. Todo cuerpo con masa superior a cero sufre y, a la vez, genera una fuerza de atracción respecto a los cuerpos que le rodean. La intensidad de la misma, depende de la cantidad de masa que forme el cuerpo.
Un cuerpo de gran masa como la Tierra, genera fuerzas gravitacionales respecto a la Luna. Por el contrario, un cuerpo de menor masa como una taza no genera la suficiente fuerza de atracción como para atraer otros objetos próximos. Estas relaciones quedan recogidas, de una forma sencilla, en la Ley de Gravitación Universal de Newton.
La verdad es que a la humanidad le conviene que la redondez de los astros permanezca inalterable. Una leve variación puede afectar el tirón gravitacional entre los astros y los planetas, lo cual podría afectar, por ejemplo, el ciclo y fuerza de las mareas terrestres. En realidad, nuestra existencia está sujeta a la estabilidad de la forma redondeada de la luna, del sol, de la tierra…
Antes se creía que el sistema solar también era redondo. No es así: según datos arrojados por el Voyager 2, es asimétrico, achatado y tiene abolladuras.
Se despide: NyxDoug.