No hace mucho tiempo tuve la oportunidad de asistir a una cirugía y no precisamente de mi área: la cirugía ortopédica y traumatología, aquella vez, en una de mis pasantías durante el transcurso del postgrado por el área de cirugía plástica pude asistir en una increíble e interesante cirugía poco convencional y de repercusiones beneficiosas permanentes de la mano de la excelentísima y agradable Dra. Zambrano.
En cirugía plástica no todo es colocación de implantes y estética corporal como muchos piensan, abarca un espectro más amplio de cirugías de reconstrucción y de tipo curativa que pocos vemos y que lamentablemente la sociedad ha desvalorizado para hacer más importante el prototipo corporal industrializado de mujeres y hombres “perfectos”. Entre ese tipo de cirugías reconstructivas y curativas nos encontramos ante un caso particular que me llamó mucho la atención.
En muchas ocasiones, pacientes que permanecen encamados por prolongados periodos de tiempo debido a múltiples causas o enfermedades desarrollan si no mantienen las medidas preventivas “ulceras por decúbito”, que no son más que lesiones de tipo escoriación que se forman en los puntos de presión contra la cama cuando se tiene mucho tiempo boca arriba (talones, coxis, glúteos, región dorsal o espalda). Esto sucede debido a que por efecto de la gravedad en esos puntos de apoyo la sangre se acumula y tiene la tendencia a erosionar (como ácido) las zonas de la piel desde las capas más profundas hasta la superficie, generando hematomas y agujeros de difícil cicatrización ya que una vez formadas el daño es avanzado.
Esta paciente sufre de una paraplejia o condición que no le permite la bipedestación humana, por lo que aparte de movilizarse mediante el uso de sillas de ruedas de forma asistida o con sus manos, el resto del tiempo se encuentra en una cama. Con el transcurrir de los años desarrolló úlceras a nivel glúteo que luego de métodos conservadores no llegaron a cicatrizar adecuadamente por lo que fue necesario realizar un procedimiento quirúrgico de rescate mediante la aplicación de un: “Colgajo de piel”.
Defecto de piel en la zona glútea producto de una escara crónica que no pudo cicatrizar por medios convencionales. Se realiza fotografía muy cerca de la zona para ver detalles de piel lesionada.
Es importante en este punto determinar que un injerto de piel es aquella piel que es extraída por completo de un sitio (donador) hasta el sitio donde se colocará finalmente para cubrir el defecto o lesión (receptor). Por otro lado, el colgajo se basa en el mismo principio sólo que la diferencia radica en que aún se conserva unido al sitio donante por un pedículo vascular que le permite un riego sanguíneo. Puede ser un poco confuso de entender, pero ya lo iremos viendo en las imágenes.
| Empezando las mediciones con los puntos óseos como referencia. | |
| Longitud total aproximada del Colgajo de Piel desde la zona del muslo hasta la zona flutea del mismo lado (izquierdo). |
Una vez que son realizadas las medidas del colgajo en el sitio donador que en este caso fue la piel de la zona anterior del muslo, se determinan los sitios de corte del bisturí mediante el trazado de marcadores estériles para quirófano.
Se ubica el sitio de lesión en donde se encuentran las úlceras por decúbito (aquellos orificios en la región glútea) y se miden como referencia para el colgajo de piel.
El procedimiento se resume en dos grandes fases: la primera en donde el paciente boca arriba se realiza el corte de piel sana del muslo y el segundo donde el paciente boca abajo recibe el colgajo para rellenar la zona glútea. Fíjense que el rectángulo de piel sana no se corta por completo, sino que su raíz queda unida al sitio y posteriormente el extremo libre es el que va a cumplir la función de cubrir la lesión.
| Disección de los límites establecidos anteriormente. Fíjese como queda unida la base que le proporcionará la irrigación sanguínea al colgajo de piel. | |
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| Liberación del colgajo y exposición del tejido graso y masa muscular, se elimina de igual manera la piel circundante "no sana" de la región glutea y se limpia. | |
| Procedimiento de rotación del colgajo. |
Una vez que se ha realizado el corte (excepto de la base), se procede al procedimiento de rotación del colgajo, en donde se pueden ver a través de las imágenes como pasando por debajo de la piel se llega a cubrir con la piel del muslo la zona defectuosa en el glúteo.
El procedimiento de liberación de la piel sana o donante tiene que ser muy cuidadosa ya que tiene que ser suficientemente gruesa para cubrir, pero no tanto para unir nuevamente los bordes que quedan tras la liberación. A parte de eso se debe tener mucho cuidado de preservar las arterias que la alimentan y le proporcionan la vitalidad a ese tejido sano.
Resultado Final
Colgajo rotativo de cara anterior de muslo a región glútea.
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Se mide cuidadosamente el tamaño y ubicación final se procede a delimitarlo con el bisturí para finalmente realizar el procedimiento de sutura por planos.
Es una de esas intervenciones que denominamos: “de envergadura”, por todos los retos que afronta, no desde el punto de vista estético solamente, sino funcional: es decir, para evitar lesiones aún mayores.
Pasó algún tiempo hasta que vi nuevamente a los familiares de la paciente, quienes se sintieron muy agradecidos y satisfechos por la cirugía. Definitivamente gracias a las tácticas bien elaboradas del equipo de cirujanos plásticos pude aprender que no todo es estética, sino que hay pacientes que se benefician de los logros de un bisturí “de plástico”.
Relato📑 y Fotos 📷 por:
. Las fotos fueron tomados con:
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| IPS LCD 5,2 pulgadas FullHD (424ppp) | |
| 12 megapíxeles, flash LED | |
| 8 megapíxeles |