Quizás el título de este post resulta un poco resaltante, tal vez algo que desde la vista de un poeta se siente chocante y poco atractivo, para algunos será curioso y para otros tal vez gracioso. Cada historia de amor es una experiencia única e irrepetible, una serie de acontecimientos que incluso para las mismas personas en contextos o momentos diferentes jamás te arrojaran los mimos resultados. ¿Hay azar en el amor? ¿Y si a ese azar le colocamos un nombre más bonito?... ¿Te gustaría llamarlo destino?
Así como las partículas chocan unas contra otras en un mar de átomos desde el tamaño de un vaso de agua hasta la magnitud de planetas y galaxias, pasa lo mismo con esas interacciones y enlaces que establecemos con las personas. Toda la experiencia, las vivencias, recuerdos malos y buenos o como quieras llamarlos van a determinar la fortaleza y las debilidades de dicha unión.
En la física es tan fácil determinar y saber cuan estable es la unión entre cualquier substancia que la verdad no importa el por qué ni cuando de porque esas partículas específicamente se unieron o dejaron de hacerlo. ¡En el amor tampoco! ¿Para qué importaría saber por qué conociste a tu novia, esposa, pareja o lo que sea? Si al final no sabes si quiera lo estable de su nexo.
Lo cierto es que el cómo está envuelto en una atracción tan sublime, tan poco tangible y alejada de cualquier otra especie que le hemos puesto: Enamorarse. Hay tantos otros sinónimos que no vienen al caso, solo que cuando ocurre pasan una serie de eventos en nuestro organismo que he llegado a la conclusión de que en ese momento enfermas por los siguientes motivos:
- Taquicardia: tu corazón aumenta las pulsaciones por minuto, el gasto cardíaco y bombea más sangre al organismo para oxigenar a los tejidos como si estuvieses en un estado febril o de estrés.
- Diaforesis: o mejor conocido como sudoración, así como si realizaras un ejercicio de alto esfuerzo y necesitaras eliminar el calor sobrante mediante la evaporación del mismo en la piel.
- Confusión: Puedes entrar en pánico cuando tratas de hablar con esa persona, al igual que como si estuvieses delirando por un traumatismo en la cabeza o una fiebre mayor a 40º.
- Aumento de la motilidad intestinal: Expresado desde una sensación de malestar estomacal hasta con una intensa diarrea, así como si hubieses comido algo pesado en el momento, puede incluso producir nauseas.
- Ruboración: Como sucede en los pacientes hipertensos tras una excesiva presión del sistema circulatorio que produce enrojecimiento.
- Taquipnea: Aumenta la cantidad de veces que puedes respirar en un minuto, en casos severos puede producir sensación de desmayo por la acumulación excesiva de dióxido de carbono.
- Locura: Ciertas personas actúan de maneras que nunca antes habían hecho como sucede en los pacientes psiquiátricos.
En medicina se dice que un conjunto de signos clínicos y síntomas se denomina Síndrome, es decir, un tipo de enfermedad bien caracterizada y clasificada. Tomando en cuenta aquellas cosas que suceden cuando estamos enamorados… ¿Es que acaso podríamos decir que nos enfermamos al ver a esa persona? … No, pero en serio… Nos enfermamos de verdad y no poéticamente, te estoy diciendo que se trata de un síndrome. “la enfermedad del amor”.
Yo la verdad no le busco cura ni solución a este …. ¿Problema?... ¡No!
Me gusta seguir estando enfermo de amor, pero si hay algo cierto en este post es que te acabas de enterar de mí que científicamente enamorarse es enfermarse y te lo dice tu cuerpo, así que cuidado a aquellos que sufren del corazón y tengan mucha precaución jejeje.
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