Era martes y Diego estaba impaciente quería que llegara ese día, emocionado y lleno de ilusiones, no dormía solo pensaba en el carro, hasta que llegó el momento, ese sábado se paró a las 4 am y la cita era a las 10 am halaba y halaba las horas, los minutos pasaban lentamente, le mando muchos mensajes al vendedor hasta que se hicieron las 10 am y apareció, el carro estaba de punta en blanco, rines, sonido, todo lo soñado para un chico de su edad, prueban el carro se dan una vuelta y concretan el negocio, el vendedor se va y Diego se queda en su anhelado auto, llama a sus amigos y andan de calle en calle, alardeando de lo que tenía, y no podía faltar un trago, mientras más tomaba le contaba a todos lo que había logrado con todos sus ahorros.
A eso de las 6 pm va a su casa, su mamá estaba preocupada y él estaba ebrio, le dijo que se quedara a descansar pero él le gritó y tiro la puerta tras salir diciendo “Estoy celebrando mi sueño y nadie me lo va a impedir”, vuelve y busca a sus amigos a eso de las 10 pm prende el vehículo, todos se sorprenden porque acelera a fondo y lo que se escucha es el sonido del motor y en instantes desaparece, a los 5 minutos viene una vecina gritando, “Diego se estrelló, diego se estrelló” se había llevado un muro por el medio, el carro había quedado inservible, su sueño había durado 12 horas él todavía ebrio lo que hizo fue quedarse dormido, al levantarse después de 5 horas, estaba en su casa, ni supo cómo llegó, estaba arrepentido, por una imprudencia y querer alimentar su ego se quedó sin nada, tanto luchar y ahora no tenía ni una bicicleta, que triste que todo se acabe en un momento, hoy en día sus “amigos” se compraron carros y ni lo montan, ni a la esquina lo llevan, que contradicción él quiso celebrar con ellos, pero ellos con él no.
Valora lo que tienes desde lo más pequeño hasta lo más grande, cuídalo y siéntelo porque si tú no lo cuidas nadie lo hará por ti, no permitas que por un breve momento de altivez pierdas todo por lo que haz trabajado.