Para empezar, todo problema tiene sus causas y sus consecuencias, toda luz tiene su origen y toda oscuridad su procedencia. Constantemente en el mundo la luz y la oscuridad se enfrentan, tratando exhaustivamente de dominar a cada partícula, manchándola o destiñéndola. Sin embargo existe una pequeña excepción, la vida.
Los seres vivos tenemos la suerte de que sin importar el color de nuestra alma siempre podemos cambiar, evolucionar y ampliar cualquier cosa que deseemos. A pesar de existir barreras que indiquen que dos especies son enemigas, en cada ser existe la oportunidad de hacer lo que quiera, a pesar de las consecuencias.
Todo esto es posible gracias a que cada ser tiene dentro oscuridad y luz, esto nos permite pensar, discutir, imaginar e idear cosas que parecen imposibles, pero que no lo son. Sin embargo, existen humanos que desprenden una de sus dos partes fundamentales y se quedan en ese momento sin vida real, manipulados por un poder mayor a todo los demás. La única forma de que ese muerto viviente regrese a vivir, es que acepte que está muerto; y estando muerto no sirve para nada.