Sobrevivo en silencio, sin quejarme y como puedo, buscando el pan de cada día y dejando a un lado mis miedos, dando lo mejor de mí, aunque mi vida sea un enredo, vivo feliz trabajando, mejorando y siendo un hombre nuevo.
Camino solo porque sólo en mi confío, busco mi libertad a diario en este mundo sombrío, estoy lleno de odio pero aun así sonrío, porque en el fondo conozco el amor, ese que da calor hasta al corazón más frío.
Estoy preso detrás de una cerca invisible, con esposas de mentira creyendome inservible, observando al mundo desde un rincón imaginando lo imposible, atado con cadenas creando una barrera mental incomprensible.
Anhelo cruzar al otro lado de la valla y dejar de sobrevivir para vivir una vida hermosa, porque aquí en mi tierra amada Venezuela dónde hasta en los malos ratos se goza, actualmente la situación no está color de rosa, creo que irme es la solución, no consigo pensar en otra cosa.
Edgar Noria
12 de enero del 2019
(Más de 1 mes antes de partir)
Imagen